La industria chilena del kiwi verde cerró la temporada 2025 con señales claras de recuperación y fortalecimiento competitivo. Con 146.697 toneladas exportadas (un 2% más que en 2024), el sector superó las proyecciones iniciales y capitalizó un año caracterizado por fruta de mejor condición, lo que permitió sostener ventas durante más de 18 semanas y consolidar retornos entre USD 1,52 y 1,75.
Para Isabel Widmer, Gerente General de Abud & Cía., este desempeño refleja un cambio estructural más que un ajuste de volumen. “La calidad se consolidó como el motor central del valor comercial, respaldando una mayor fluidez en destinos estratégicos y reforzando la reputación de Chile como proveedor confiable frente a un mercado global más exigente”, señaló.
Uno de los factores decisivos fue la capacidad de la fruta para mantenerse en guarda con un comportamiento superior al esperado. Según Christian Abud, Director Ejecutivo de Abud & Cía., “el desempeño de la guarda en términos de precio fue superior a lo proyectado, lo que reafirma la importancia de construir fruta que pueda sostener al menos cuatro meses de guarda. Esa capacidad permite capturar ventanas comerciales más rentables y garantizar retornos consistentes”.
Europa volvió a liderar las preferencias con consumos per cápita entre 2,19 y 2,91 kilos. Por su parte, Latinoamérica ocupó un segundo puesto (33%), seguida por Estados Unidos (13,3%) y Lejano Oriente (12%), donde India destacó con un crecimiento del 42%. El 98% de los envíos correspondió a Hayward, variedad que mantuvo un comportamiento sólido, mientras que las variedades amarillas retrocedieron 13%, aunque conservaron retornos atractivos por tratarse de un nicho premium.
Calidad: el eje de la competitividad
El inicio de la temporada estuvo marcado por heladas y presión sanitaria asociada a PSA. Sin embargo, “el desempeño de la fruta estuvo marcado por una mayor consistencia interna, con niveles superiores de materia seca, grados Brix y firmeza, además de una mejor condición sanitaria”, explicó Raimundo Cuevas, Gerente Técnico de Abud & Cía. Esto permitió anticipar ventas, sostener valores y evitar episodios de sobreoferta en Europa y Norteamérica.
Para Christian Abud, el mercado internacional está dando forma a un contexto especialmente favorable para el kiwi chileno. “Lo que se muestra hoy es una demanda creciente, con tasas de consumo en Estados Unidos, Brasil e India que aumentan consistentemente año tras año”, sostuvo.
Al mismo tiempo, la oferta global enfrenta restricciones estructurales. En el hemisferio norte, la producción continúa amenazada por factores climáticos y enfermedades de base, mientras que en el hemisferio sur la oferta sigue limitada. “Nueva Zelanda está concentrando buena parte de su expansión en kiwi amarillo, lo que reduce la presión competitiva sobre el kiwi verde”, agregó.
Este equilibrio entre demanda al alza y oferta acotada permite proyectar un ciclo de precios estables. “Todo indica que en los próximos cinco años veremos rangos similares a los últimos dos o tres, con un piso de USD 1,20 y años que podrían acercarse a valores similares a la actual temporada”, proyectó Abud.
Mirada país: grandes oportunidades según el contexto internacional
Durante el Kiwi Day 2025, la industria coincidió en que el país entra en una fase decisiva donde la calidad será el eje del valor futuro. En ese aspecto, Abud manifestó que el sector debe avanzar en transformaciones profundas. “Es imperativo rejuvenecer los huertos, muchos con más de 20 o 25 años, e impulsar proyectos innovadores con nueva genética en verde, sistemas de conducción actualizados y más tecnología en riego, nutrición y formación radicular. Esto permitirá desarrollar huertos más productivos y con mejor calidad de fruta”, aseguró.
El contexto internacional (marcado por escasez relativa y creciente competencia por fruta de calidad) abre oportunidades para Chile. “Lo que vemos es un escenario favorable para diversificar la oferta, tanto a nivel de productor como de industria. La clave estará en sostener calidad, innovar y asegurar fruta que responda consistentemente a la demanda internacional”, concluyó Abud.
La temporada 2025 reafirma así que la competitividad del kiwi chileno se construye sobre calidad, innovación y una estrategia comercial alineada con las tendencias globales, lo que confirma que seguirá siendo un producto estratégico en un mercado en expansión.

































