• Un experimento sobre conservación de semillas iniciado en 1879 sigue vigente y revela datos cruciales para la agricultura moderna.

 

Esto es así gracias al científico James Beal, quien enterró hace casi 150 años 20 botellas con más de 1000 semillas cada una.

Su objetivo: determinar cuánto tiempo permanecen viables las semillas bajo tierra.

Este estudio, considerado el más longevo aún en marcha, representa una investigación fundamental para comprender la supervivencia de las semillas en condiciones naturales.

 

El origen del experimento más extenso de la ciencia con semillas

James Beal diseñó una investigación pionera en 1879 con un objetivo específico: comprobar la longevidad de las semillas en su conservación natural.

Cada botella contenía 50 semillas de 21 especies de plantas diferentes, todas mezcladas en arena.

El investigador buscaba responder una pregunta esencial para la agricultura: cuánto tiempo permanecerían las semillas viables en el suelo para que crezcan.

El experimento radica en mantener los niveles justos de humedad para que estas sobrevivan sin brotar.

Esta metodología convirtió el estudio en referencia clave para situaciones complejas, como períodos de guerra o crisis alimentarias.

Un protocolo que atraviesa generaciones

Inicialmente, el estudio se diseñó para que cada botella fuera desenterrada cada cinco años. Sin embargo, este rango pasó rápidamente a 10 años y, posteriormente, a 20 años entre desentierro y desentierro.

Tras cada extracción, las semillas se plantan y los científicos comprueban si son aptas para el crecimiento.

Las que no germinan naturalmente son sometidas a sistemas alternativos en la Universidad Estatal de Michigan para intentar hacerlas brotar.

Aquellas que no consiguen florecer se someten a estudios detallados para explicar el motivo de su inviabilidad.

Este proceso sistemático permite documentar con precisión la degradación de las semillas a lo largo del tiempo.

 

Los resultados actuales y el futuro del experimento

La última botella desenterrada fue en 2021, con un año de retraso debido a la pandemia por COVID-19, ya que estaba fechada para 2020.

La siguiente botella en ser rescatada y analizada será alrededor del año 2040.

Los científicos están expectantes, ya que, si los cálculos no son erróneos, quedarían tres o cuatro ejemplares por desenterrar.

La comunidad científica mantiene una atención especial sobre este experimento.

El estudio está programado para terminar sobre el año 2100, lo que lo convierte en una investigación transgeneracional única. Los datos obtenidos son fundamentales para:

  • Comprender la viabilidad a largo plazo de distintas especies vegetales
  • Desarrollar estrategias de almacenamiento de semillas más efectivas
  • Planificar bancos de germoplasma para situaciones de emergencia
  • Mejorar las técnicas de conservación agrícola frente al cambio climático

Este experimento pionero demuestra que algunas especies de plantas pueden mantener su capacidad de germinación durante más de un siglo bajo condiciones controladas de humedad.

Los resultados tienen implicaciones directas para la seguridad alimentaria global y la preservación de la biodiversidad agrícola en un contexto de crisis climática y ambiental.

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Equipo Prensa
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