• En un contexto de sequías e inundaciones recurrentes, productores del norte argentino incorporan sistemas hidropónicos para asegurar alimento animal de manera continua. La experiencia desarrollada en Chaco muestra rendimientos estables, bajo consumo de agua y ciclos productivos cortos.

Ante escenarios recurrentes de sequías e inundaciones en el norte argentino, la hidroponia forrajera aparece como una alternativa en la ganadería para producir alimento animal sin depender del clima. Juan Manuel Moreno, licenciado en Administración Rural y cofundador de la consultora Mosci & Moreno, explicó en el programa 6AM por AIRE de Santa Fe cómo funciona este sistema, qué inversión requiere, qué resultados ofrece y para qué tipo de productores puede ser una solución viable.

Qué es la hidroponia forrajera y por qué gana espacio en el norte argentino

Con residencia en Resistencia, Chaco, el asesor lleva cinco años trabajando en el desarrollo y la implementación de sistemas de producción hidropónica de forraje en establecimientos agropecuarios de la región. La iniciativa surgió a partir de una necesidad concreta en campos bajo su asesoramietno, en un contexto marcado por la variabilidad climática extrema.

“El año pasado tuvimos seis meses de emergencia por sequía y ahora hay campos inundados. Tenemos estrés hídrico todo el tiempo”, describió Moreno. En ese marco, relató que la búsqueda de alternativas comenzó cuando un productor decidió vender su campo por falta de pasto. “Empecé a ver opciones y encontré el tema de la hidroponia forrajera”, señaló.

 

Tras capacitarse en Colombia, donde esta técnica se utiliza de manera extendida, Moreno adaptó el sistema a las condiciones locales. Así diseñó módulos propios que hoy funcionan en distintos establecimientos del Chaco. “Es forraje verde hidropónico, pasto para los animales sin depender del clima. Yo le digo: es la fábrica de pasto en tu campo”, resumió.

Cómo son los módulos de hidroponia y qué tecnología utilizan

Los módulos consisten en invernaderos que operan las 24 horas, los 365 días del año. Su estructura puede variar según los recursos del productor: pueden construirse con hierro estructural o con madera disponible en el campo; usar bandejas plásticas o reciclar plástico de silo bolsa. “Lo que importa es lo que está dentro del módulo”, aclaró Moreno, en referencia a los circuitos de riego automatizados y monitoreados. Además resaltó que el asesoramiento incluye el seguimiento por 6 meses del funcionamiento del sistema.

El sistema prescinde del suelo y utiliza únicamente agua, semillas y luz natural. Tras realizar ensayos junto al INTA, descartaron el uso de iluminación artificial por su alto costo y bajo impacto en el crecimiento. “Con la luz que tenemos durante el día alcanza para que la planta crezca”, explicó.

El ciclo productivo es uno de los principales atributos del sistema: en solo 14 días, desde la semilla hasta el forraje listo para suministrar. Actualmente trabajan principalmente con maíz, por ser el insumo más disponible en la región, aunque no requiere semilla híbrida. “Puede ser un maíz entero sano y anda perfecto”, indicó.

Resultados productivos: cantidad, calidad y valor nutricional del forraje

En términos operativos, un solo trabajador puede manejar un módulo que produce 100 kilos diarios dedicando alrededor de una hora por día. En el caso de un centro de equinoterapia que asesora, uno de los módulos alcanza una producción de 300 kilos diarios para alimentar a 85 caballos.

El forraje obtenido es un suplemento de alta calidad nutricional. Según Moreno, el contenido proteico ronda el 21 % en avena y el 17 % en maíz, con aproximadamente un 15 % de materia seca. “Es un alimento sano, inocuo, con buena digestibilidad y palatabilidad”, afirmó, aunque aclaró que debe complementarse con fibra, como fardos o rollos.

En cuanto a costos, producir un kilo de materia verde tiene un valor estimado de 0,19 dólares. Para facilitar la toma de decisiones, Moreno propone medir la inversión en términos ganaderos: “Un módulo para 100 kilos por día te sale alrededor de cinco terneros”, señaló, incluyendo instalación, monitoreo y mano de obra. De todos modos, advirtió que “no en todos los casos es rentable” y que cada sistema debe evaluarse según el objetivo productivo.

Máximo ahorro de agua y adopción en el norte argentino

El forraje se cosecha y se suministra el mismo día, aunque puede almacenarse entre cuatro y cinco días, con pérdida progresiva de agua y calidad nutricional. Uno de los puntos más destacados es el uso eficiente del recurso hídrico: mientras que en campo natural se requieren unos 32 litros de agua para producir un kilo de alfalfa, en hidroponia se utilizan solo 2,5 litros. “El módulo usa 70 litros de agua por día para producir 100 kilos de pasto”, detalló Moreno.

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Actualmente, la tecnología está en funcionamiento en cinco establecimientos: tres de ganadería de cría, uno de granja mixta y un centro de equinoterapia. En febrero comenzará un nuevo proyecto destinado a alimentar 200 ovejas.

En 2025, el sistema fue presentado en AgroNEA, donde el prototipo fue vendido durante la exposición. “Hay mucho interés y el productor está incorporando esta tecnología”, concluyó Moreno.

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Equipo Prensa
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