Este 13, 14 y 15 de enero se realizó el taller “Evaluación de Riesgos Ambientales para Productos Fitosanitarios Agrícolas”, organizado por AFIPA en colaboración con CropLife Latin America y con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
El encuentro, cuyo objetivo fue promover la toma de decisiones basadas en análisis científicos y fortalecer las capacidades técnicas de los profesionales vinculados al agro, tanto de organismos públicos como de entidades privadas; se desarrolló en el marco del proyecto “Agricultura Sostenible en Acción”, el cual busca proporcionar herramientas para enfrentar los desafíos que afectan directamente la productividad y sostenibilidad de quienes producen alimentos.
El taller inició con las palabras de bienvenida de Gabriel Assandri, presidente de AFIPA, quien destacó que actualizar la regulación, fortalecer los instrumentos de fomento y mejorar los modelos de aplicación de productos fitosanitarios son claves para el sector agrícola. “Aunque Chile ha avanzado en la adecuación de sus normativas a estándares internacionales, el trabajo colaborativo y la actualización de datos científicos continúan siendo cruciales para el futuro del sector. En este sentido, es fundamental crear espacios de diálogo y aprendizaje, donde todos los actores de la cadena agroalimentaria participen”, afirmó.
Al respecto, la directora ejecutiva de AFIPA, Patricia Villarreal agregó que «en la agricultura moderna, la sostenibilidad no es una opción, sino un imperativo estratégico para asegurar más y mejores alimentos a las generaciones futuras. Por este motivo, en los últimos años, la evaluación y gestión de riesgos se han abordado con un enfoque integral, apoyándose en la ciencia, la tecnología y capacidades de análisis avanzadas. Esto permite un conocimiento profundo y control preciso sobre las variables productivas, con el fin de lograr una agricultura resiliente, maximizando los beneficios sin comprometer la seguridad de las personas ni el medio ambiente».
Durante tres días consecutivos, la instancia convocó a profesionales vinculados al agro, en representación de instituciones públicas y privadas, quienes se capacitaron en temáticas tales como “Comprender el marco conceptual y los estudios requeridos para iniciar una evaluación de riesgo ambiental”, “Entender los modelos de simulación y los datos para caracterizar la exposición ecológica y los efectos” e “Interpretar los resultados, evaluar el riesgo-beneficio y definir estrategias de mitigación”.
Las presentaciones, en tanto, estuvieron a cargo de los relatores internacionales Luis Suguiyama, consultor internacional en temas relacionados al manejo y registro de plaguicidas, bioplaguicidas e inocuidad alimentaria; Jeffrey Jenkins, profesor emérito del Departamento de Toxicología Ambiental y Molecular de la Oregon State University y Ximena Patiño, experta en modelos de evaluación de riesgo ambiental.
“Las áreas regulatorias deben contar con un conocimiento profundo en evaluación de riesgo para equilibrar beneficios y riesgos, evitando enfoques exclusivamente restrictivos que puedan limitar tecnologías necesarias y que afecten la seguridad que implicaría. Este tipo de instancia nos permite fortalecer el trabajo colaborativo entre sector público y privado, asegurando que las visiones se basen en la inteligencia científica y en las mejores prácticas internacionales”, aseguró el Representante del IICA en Chile, Hernán Chiriboga.
La Agregada Agrícola de la Embajada de Estados Unidos, Amanda Hinkle, coincidió en esta visión, relevando que “la evaluación de riesgo ambiental permite integrar de manera es sistemática el peligro de las sustancias con la probabilidad real de exposición y los efectos asociados, proporcionando una base científica sólida, transparente y proporcional para la toma de decisiones regulatorias”. Asimismo, señaló que el taller permitió profundizar en esos aspectos y conocer experiencias y metodológicas reconocidas a nivel internacional, como las desarrolladas por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA).
Finalmente, Marco Muñoz, jefe de la División de Protección Agrícola-Forestal y Semillas del Servicio Agrícola Ganadero (SAG), mencionó que el proceso científico es una tarea fundamental para garantizar una agricultura productiva, pero también responsable con nuestro entorno, dado que permite identificar y mitigar impactos potenciales sobre la salud humana, la biodiversidad y el ambiente. “Enfrentamos el desafío de alimentar a una población mundial creciente, garantizando la seguridad alimentaria y la inocuidad de los alimentos y las condiciones dignas para nuestros agricultores y productores”, enfatizó.
Se espera que tras esta segunda actividad liderada por AFIPA, en la que participaron representantes del SAG, ACHIPIA, USDA, IICA y empresas, activen conversaciones público-privadas para actualizar la regulación chilena. Esto permitirá fomentar la adopción de prácticas sostenibles efectivas, además de fortalecer los instrumentos de fomento agrícola y los modelos de aplicación nacional, con el propósito de mejorar las capacidades de los agricultores a través de formación continua, incorporando la evaluación y gestión de riesgos en todas las fases del proceso productivo.

































