La calidad de una planta es el primer paso hacia el éxito de cualquier proyecto agrícola. En un vivero, garantizarla implica rigurosos cuidados fitosanitarios y genéticos junto con procesos de certificación que aseguran la sanidad y la autenticidad varietal.
Durante el proceso de producción de una planta, cada etapa en el vivero requiere de estrictos cuidados y controles. Desde el punto de vista fitosanitario, es indispensable que la planta esté libre de enfermedades para asegurar la productividad del huerto, y al mismo tiempo, es fundamental asegurar que el material, genéticamente, corresponda a la variedad adquirida por el productor.
Si bien el éxito de un proyecto agrícola depende de múltiples factores, contar con un material sano y de la variedad correcta ofrece al productor una ventaja decisiva para lograr un desarrollo sostenible y productivo del huerto. “Que un cliente pueda contar con una planta sana, correcta y homogénea permitirá un buen establecimiento, mejor rendimiento y una mayor vida útil del huerto”, explica Leonel Gutiérrez, gerente de producción de Agromillora Sur.
Además, una planta certificada reduce la presencia de plagas y enfermedades desde el inicio, lo que se traduce en menores costos de manejo y cosechas más rentables para el productor.
El recorrido de una planta en el vivero
Todo comienza en el banco de germoplasma donde se mantienen las plantas madres. En el caso de Agromillora Sur, son sometidas a rigurosos análisis genéticos y fitosanitarios asegurando que estén libres de plagas de relevancia económica y que cumplan con la identidad varietal correspondiente. “Desde aquí comienza el proceso productivo que asegura que todo lo que multipliquemos sea idéntico a la planta que tenemos en el banco de germoplasma”, comenta Leonel Gutiérrez. A partir de las plantas madre se realizan las introducciones al laboratorio in-vitro, donde se establecen nuevas líneas con el fin de multiplicar el número de unidades requeridas.
Este proceso incluye análisis periódicos: En primavera, controles fitosanitarios a las plantas madres, mientras que en otoño corresponden revisiones a las líneas in vitro y por último, verificación varietal durante toda la vida útil de la planta madre. “Cada año realizamos estos análisis para asegurar que nuestras plantas cumplen con los más altos estándares”, señala Pilar González, analista de calidad de Agromillora Sur.
Certificación SAG: un sello de confianza
La amenaza constante de plagas en la agricultura hace que la certificación de plantas sea clave para resguardar el estatus sanitario del país.
El Programa de Certificación de Viveros que implementó el SAG tiene un enfoque en la certificación de plantas, es decir un vivero puede estar adherido al programa, como es el caso de Agromillora. “Podría darse el caso de que no todas las variedades están certificadas, por eso es tan importante la etiqueta que distingue este material del corriente, que es de color azul. Este programa tiene como objetivo principal garantizar que los materiales de propagación cumplan, primero con los estándares mínimos de sanidad vegetal establecidos en la resolución 981 de viveros y depósitos, como parte de un programa de fiscalización que realiza el servicio y sobre este piso, los programas de certificación establecen plagas denominadas de calidad, que son detalladas en cada norma específica. Adicionalmente, el programa de certificación de plantas busca garantizar la genuinidad varietal de los materiales utilizados, mediante comprobaciones en campo o técnicas moleculares a las plantas madres y en la descendencia”, comenta Camila Malicet, profesional de la unidad de semillas y plantas del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG.
Este sistema distingue a las plantas certificadas con una etiqueta azul, lo que da certeza al productor de que está adquiriendo material libre de plagas de importancia económica y con garantías sobre la variedad. “Como el programa es voluntario, el mayor desafío es concientizar a los fruticultores sobre la importancia de iniciar un proyecto con plantas que garanticen la sanidad y la genuinidad varietal”, añade la especialista.
Mirando hacia el futuro: innovación y adaptación
La producción de plantas no solo implica cumplir con altos estándares de calidad, sino también anticiparse a las tendencias del mercado. “El mercado es dinámico y competitivo. Por eso agregamos más parámetros de calidad esta temporada dentro del vivero. Nos diferenciamos certificando nuestras plantas, además de ser muy rigurosos con todos los controles internos genéticos y fitosanitarios que tenemos en todos nuestros materiales para asegurar la calidad, destaca Pilar González.
Cada año, Agromillora introduce nuevas variedades al mercado chileno, lo que implica rigurosos procesos de cuarentena y análisis. En 2024 y lo que va del 2025, por ejemplo, se incorporaron frambuesas así como portainjertos de carozos, cítricos y manzanos. “Siempre hay que ir un paso adelante, adaptándonos a las necesidades del mercado y ofreciendo material nuevo que responda a la demanda de los agricultores”, concluye Leonel Gutiérrez.