- La Dra. Francisca Parada, experta en biotecnología molecular, lidera una investigación que identifica microARN móviles que viajan desde la raíz hasta las hojas para regular la respuesta al estrés hídrico.
- ¿Qué son las MicroARN? Son pequeñas moléculas de ARN no codificantes (no producen proteínas) que actúan como reguladores maestros de la expresión génica -relativo a los genes-.
En un escenario de cambio climático creciente, la agricultura chilena enfrenta el desafío crítico de mantener la producción bajo restricciones hídricas severas. Ante esta urgencia, la Dra. Francisca Parada, Ingeniera en Biotecnología Molecular y Doctora en Ciencias Biológicas, desarrolla una investigación pionera en el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) para entender cómo las plantas “comunican” la falta de agua internamente a nivel molecular.
Cómo se comunican las plantas: el rol de los microARN móviles
El proyecto se centra en el estudio de moléculas pequeñas llamadas microARN, las cuales actúan como reguladores que pueden “apagar” la expresión de ciertos genes. Algunos de estos microARN tienen la capacidad de moverse dentro de la planta.
“La idea es identificar pequeñas moléculas que viajan desde la raíz hasta las hojas y actúan como mensajeros, ayudando a la planta a adaptarse a la sequía”, explica la Dra. Parada.
Lo innovador de esta investigación es el análisis de estas moléculas en sistemas de portainjerto y variedad. Este proceso es especialmente relevante en frutales injertados, donde el portainjerto cumple un rol clave en la tolerancia al estrés hídrico y en el desempeño productivo de la planta.
Créditos imagen: Dra. Francisca Parada. “Durante la sequía, los microARN móviles viajan desde la raíz hacia las hojas y regulan la respuesta de la planta al estrés hídrico.”
Del campo al laboratorio: ciencia de alta precisión
Para identificar estos mensajeros, el equipo utiliza técnicas de alta precisión:
- Ensayos en frutales: Se utilizan portainjertos como el de almendro R40 sometidos a déficit hídrico controlado.
- Análisis molecular: Las muestras de hojas y raíces se congelan inmediatamente en nitrógeno líquido para preservar las moléculas, las que luego son analizadas mediante técnicas de biología molecular.
- Plantas Modelo: Debido a que los frutales tardan años en crecer, se emplean especies como tabaco y tomate, que permiten validar funciones biológicas en pocos meses.
Ciencia chilena para la seguridad alimentaria
Este estudio es uno de los objetivos del proyecto Fortalecimiento de Centros Regionales de ANID (R23F002): “Hacia una producción frutícola sostenible: descifrando el efecto de la interacción portainjerto × variedad sobre la adaptabilidad de los frutales de carozo (Prunus spp.) al cambio climático”.
La Dra. Parada, quien realizó pasantías en el “Laboratory of Growth Regulators, Palacký University & Institute of Experimental Botany of the Czech Academy of Sciences” de República Checa para especializarse en métodos de alta sensibilidad para hormonas vegetales, destaca que “el nivel de la Biología Molecular en Chile es de excelencia internacional”, aunque advierte que la inversión nacional en ciencia aún es baja para un país con fuerte base agrícola.
¿Por qué importa esta investigación?
Comprender cómo las plantas responden a la falta de agua a nivel molecular permitirá, en el futuro, desarrollar frutales más resilientes, capaces de mantener su productividad en condiciones de estrés hídrico. Esto representa una herramienta clave para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la agricultura chilena.
Próximos pasos
La etapa final será clonar los microARN más prometedores e introducirlos en plantas modelo, para comprobar directamente si permiten aumentar la tolerancia a la sequía.

































