La actual temporada de avellanas en el Valle Inferior de Río Negro comenzó con señales preocupantes para los productores, quienes enfrentan una caída significativa en los rendimientos y un escenario marcado por la incertidumbre.

De acuerdo con información difundida por NoticiasNet, la cosecha ya está en marcha, pero los primeros resultados muestran una merma generalizada en la producción respecto al año anterior, considerado favorable en términos productivos.

Factores climáticos y biológicos explican la caída

El desempeño de la temporada estuvo fuertemente condicionado por una combinación de eventos adversos. Entre los principales factores destacan las heladas primaverales —registradas entre fines de septiembre y octubre—, problemas de polinización y lluvias fuera de tiempo, todos elementos que impactaron directamente en la formación del fruto.

Uno de los efectos más visibles ha sido la alta presencia de avellanas vacías, fenómeno asociado a una deficiente polinización. Esto no solo reduce el volumen cosechado, sino que también complica las labores, especialmente en sistemas de cosecha manual donde es más difícil detectar frutos sin contenido.

Caídas productivas y casos críticos

Las estimaciones preliminares indican una disminución cercana al 20% en la producción respecto de la campaña anterior, aunque en algunos predios el impacto ha sido considerablemente mayor.

Incluso se reportan situaciones extremas, como plantaciones donde hasta el 80% de los frutos resultaron vacíos, reflejando la magnitud del problema en ciertas variedades y condiciones específicas.

A pesar de este escenario, algunas variedades no tradicionales —como Ennis y Butler— han mostrado mejores resultados relativos, lo que abre la puerta a evaluar alternativas productivas hacia el futuro.

Un contexto internacional que no logra compensar

El panorama se complejiza aún más al considerar el contexto global. Si bien se proyecta una menor producción en el principal país productor de avellanas (Turquía) —lo que podría impulsar los precios internacionales—, la baja productividad local impediría capitalizar este escenario favorable.

Expectativas y próximos pasos

Con la cosecha aún en desarrollo, uno de los focos estará puesto en los análisis de calidad de la fruta, clave para dimensionar el impacto real de la campaña.

Por ahora, el balance es negativo y deja más interrogantes que certezas para los productores del Valle Inferior, en una actividad que sigue fuertemente expuesta a la variabilidad climática y a factores biológicos difíciles de controlar.

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Equipo Prensa
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