- La iniciativa de Ecuante, Fundo El Renuevo, Regenerart y FIA denominada Mujeres que Florecen Territorios cerró en Frutillar su primera edición. 60 mujeres -de las 376 postulantes- fueron capacitadas en formación técnica, innovación, comercialización y redes de apoyo para impulsar una nueva base productiva femenina en una industria con alto potencial de crecimiento en Chile.
Jóvenes que no quieren migrar a la ciudad, mujeres que buscan diversificar sus ingresos sin abandonar las labores de cuidado y adultas mayores que quieren seguir activas económicamente fueron parte del perfil que reunió Mujeres que Florecen Territorios, el primer bootcamp intergeneracional de floricultura regenerativa del sur de Chile, realizado los días 27 y 28 de marzo en Fundo El Renuevo, en Frutillar.
La iniciativa fue organizada por Ecuante, consultora en desarrollo territorial, junto a Fundo El Renuevo, dedicado a la agricultura regenerativa, y Regenerart, agencia especializada en marketing regenerativo, y contó con el apoyo de la agencia FIA (Fundación para la Innovación Agraria) del Ministerio de Agricultura y de la Embajada de Países Bajos en Chile.
La convocatoria fue contundente: 376 mujeres postularon para acceder a uno de los 60 cupos disponibles, confirmando una demanda concreta por formación, redes y nuevas alternativas productivas en los territorios rurales. Durante dos jornadas, las participantes asistieron a talleres prácticos, charlas y módulos sobre comercialización, innovación, diseño de huertos, marketing y autonomía económica. Además, recibieron un kit de inicio con materiales y semillas, y se integraron a una red de colaboración entre mujeres de Los Lagos y Los Ríos.
Una sólida red de colaboradores del ámbito público, privado y territorial fue clave para el desarrollo de esta iniciativa. Entre ellos se cuentan ACHIGANAR (Asociación Chilena de Ganadería Regenerativa), Colab UC, Saval FG, El Reinal, las municipalidades de Puerto Varas y Frutillar, Alta Gracia, Bosque Frío, Enza Zaden, Vivero Granja Quilarayen, Valdivia Lilies Chile, Benary y Zerocorp.
FLORICULTURA AL CUIDADO DEL SUELO
Para Loreto Navarrete, socia fundadora de Ecuante y directora de la iniciativa, el interés despertado por el programa confirma una oportunidad real de desarrollo productivo. “Mujeres que Florecen Territorios nace de tres variables: la urgencia de transformar la agricultura hacia modelos regenerativos, la floricultura como rubro compatible con los ciclos de cuidado de las mujeres y el enfoque intergeneracional”, según dijo.
Agregó que “las 376 postulaciones de todo el país nos confirmaron que las mujeres están buscando innovar, emprender y potenciarse. Este es solo el comienzo de un movimiento polinizador: nos imaginamos una red asociativa que comercializa colectivamente, acompaña procesos de madurez empresarial y que el día de mañana exporta como una marca colaborativa”, afirma.
El cierre del programa contó con la participación de la Embajadora del Reino de los Países Bajos en Chile, Elke Merks-Schaapveld. La presencia diplomática no fue casual: Países Bajos es el principal hub logístico del comercio floral mundial y concentra cerca del 22% de las exportaciones florales chilenas.
“Para mí fue un honor participar en Mujeres que Florecen Territorios, porque esta es una iniciativa profundamente valiosa para Chile: reúne a mujeres de distintas generaciones para compartir conocimientos, fortalecer su autonomía económica y, al mismo tiempo, impulsar una floricultura que regenera el suelo y cuida la tierra. Lo que vimos aquí en Frutillar demuestra que las flores pueden ser buenas para el negocio, buenas para el suelo y buenas para las comunidades. ”, dijo la diplomática.
Desde la perspectiva productiva, Carolina Escobar, de Fundo El Renuevo, enfatizó que la floricultura regenerativa puede convertirse en un negocio estructurado y rentable. “No porque sea algo agroecológico o natural es improvisado: todo lleva mucha planificación, lo que resulta en un negocio exitoso haciendo lo que nos apasiona”, sostuvo.
A eso se suma la visión de mercado de Carolina Navarrete, impulsora de la iniciativa y fundadora de Regenerart. “Lo que estamos construyendo es una comunidad colaborativa y una red de embajadoras que mañana van a abrir mercados. Hoy en Chile la mayoría de las flores que se consumen son importadas. Eso no es un problema: es una oportunidad enorme. Tenemos la tierra, tenemos el clima y a las personas. Solo necesitamos organizarnos y empujar juntas”, aseveró.
Respecto de la continuidad del programa, Patricio Cantos, Representante Regional de FIA en Los Ríos y Los Lagos, expresó que “lo extraordinario de esta iniciativa es que cae en tierra completamente fértil. La Región de Los Lagos tiene condiciones climáticas únicas para la floricultura, además de siete universidades, startups y empresas de base tecnológica. Existía una demanda que no habíamos percibido, y este proyecto la hizo visible: más de 300 mujeres quedaron fuera sin poder participar. El primer desafío ahora es pensar en una iniciativa de mayor alcance.”
Para sus impulsoras, el cierre del evento no es un punto final sino un hito de inicio. Actualmente trabajan en una hoja de ruta para el desarrollo de la floricultura regenerativa, que incluye una nueva edición del bootcamp de alcance nacional y otras iniciativas para consolidar a Chile como referente global.
EXPORTACIÓN DE FLORES CHILENAS AL ALZA
A nivel internacional, crece el interés por flores producidas bajo prácticas orgánicas y regenerativas, posicionando este nicho como una oportunidad para productores nacionales que buscan agregar valor y acceder a mercados más exigentes. En este escenario, la colaboración entre Chile y Países Bajos -principal hub floricultor del mundo- adquiere un valor estratégico. Es una oportunidad para unir el desarrollo económico con la innovación social, abriendo nuevos caminos para las agricultoras chilenas.
El interés por esta industria se produce en un momento de expansión para el sector. Según el último informe de ODEPA, en 2024 las exportaciones de flores frescas chilenas alcanzaron US$ 17,3 millones, con un crecimiento de 47% respecto al año anterior.
En la última década, Chile escaló 16 posiciones en el ranking global, ubicándose en el lugar 30 entre los exportadores mundiales. Al mismo tiempo, el país sigue siendo importador neto de flores, lo que abre espacio para sustituir parte de esa demanda con producción local diferenciada.


































