Aunque la güiña puede adaptarse a paisajes agrícolas que conservan parches de bosque, esa capacidad disminuye cuando la subdivisión predial reduce la conexión entre los fragmentos y aumenta la presencia de perros y gatos. A esta presión se suman la sequía y los incendios forestales, especialmente en los remanentes de bosque esclerófilo de la zona central del país.

El diagnóstico fue uno de los ejes del seminario internacional “Avances y Desafíos para la Conservación de la Güiña en Chile y Argentina: Presente y Futuro”, realizado en la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC. La actividad, organizada por el Guiña Working Group (GWG), reunió a investigadores, organizaciones y servicios públicos para analizar el estado de conservación de este felino, presente principalmente en Chile y también en áreas adyacentes del suroeste de Argentina.

La fragmentación del paisaje

Durante el encuentro, el académico de Campus Villarrica UC, Nicolás Gálvez, abordó las consecuencias que la fragmentación del paisaje y la subdivisión predial tienen para la especie en el sur de Chile. Según explicó, la güiña puede habitar zonas agrícolas que mantienen parches o islas de bosque con cierto grado de conexión. Sin embargo, esa capacidad disminuye a medida que aumenta la subdivisión de los terrenos, especialmente cuando existen pocos fragmentos y presencia de perros y gatos.

El escenario es diferente en la zona asociada al bosque esclerófilo-mediterráneo, donde la especie se encuentra más vinculada a los remanentes de bosque presentes en los cerros. En estos ambientes, la sequía y los incendios pueden agravar significativamente sus condiciones de hábitat.

“Así que la sequía e incendios en el bosque esclerófilo son de gran preocupación para la especie”, señaló Gálvez, quien destacó la prevención de incendios y la protección de determinadas formaciones boscosas como acciones relevantes para su conservación.

Un hábitat sometido a múltiples presiones

La protección de la güiña está estrechamente relacionada con la conservación de los bosques donde habita. En la zona centro-norte, estos corresponden principalmente a bosques de roble y bosques esclerófilos, cuya distribución se encuentra restringida a sectores como los fondos de quebradas.

El académico de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC, Marcelo Miranda, quien expuso sobre el pasado, presente y las proyecciones del bosque esclerófilo bajo escenarios de incendios forestales y sequía, identificó entre las principales presiones la disminución de las precipitaciones, el aumento de las temperaturas, los incendios forestales y el cambio de uso de suelo para actividades agrícolas.

“Si a esta especie que requiere atención se le debilita o se le restringe su hábitat producto de presiones humanas o presiones asociadas al clima, más importante se hace observarla y conservarla”, destacó Miranda.

De la conservación a la coexistencia

Para los especialistas, enfrentar estas amenazas requiere producir conocimiento y fortalecer la colaboración entre investigadores, universidades, organizaciones y servicios públicos de Chile y Argentina.

“Es de suma importancia. Es una instancia para poder compartir experiencias, conocimiento y finalmente ponerles cabeza a temas complejos en torno a la conservación de la especie”, explicó Gálvez.

El académico agregó que estos espacios permiten comprender mejor los factores que contribuyen a las amenazas y avanzar de manera colaborativa en estrategias y lineamientos para el futuro de la especie.

“Yo creo que seminarios como estos son muy importantes”, afirmó Miranda sobre el encuentro, que reunió a más de 100 inscritos.

“Valoramos especialmente que los avances de investigación y las experiencias analizadas, se enfocaron en los desafíos de la coexistencia entre los seres humanos y la Güiña, y, por supuesto, con los ecosistemas en donde habita junto a muchas otras especies nativas. Cambiar la mirada desde la conservación hacia la coexistencia nos permite incorporar a las comunidades y a la población en general en el cuidado de la naturaleza, lo cual para nuestra Facultad es de la mayor importancia”, concluyó Sonia Reyes, directora de la Dirección de Vinculación con El Medio de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC.

Fuente: Agronomía UC

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