La temporada de recolección del piñón, semilla de la araucaria, que tradicionalmente comienza en marzo, se adelantó este año a enero. Así lo advirtió el director del Departamento de Ciencias Agronómicas y Recursos Naturales de la Universidad de La Frontera (UFRO), Rubén Carrillo, quien cuenta con más de 30 años de investigación sobre esta especie milenaria.

“Los promedios de temperatura en estos últimos años han aumentado, y eso hace que la generación de las semillas se produzca en un período anterior a lo que regularmente ocurría”, explica Carrillo. Agrega que la menor disponibilidad de agua no solo adelanta la caída del piñón, sino que también reduce su tamaño, peso y contenido energético. Según detalla, al percibir estrés hídrico, el árbol acorta el proceso de maduración de sus semillas para asegurar la supervivencia de la especie, pero el resultado son piñones de menor calidad.

La situación es especialmente crítica en la cordillera de los Andes, donde las altas temperaturas tienen un mayor impacto. En la cordillera de Nahuelbuta, en cambio, la influencia oceánica modera el clima y, por ahora, ayuda a resguardar el ciclo natural de la especie.

La araucaria es una gimnosperma milenaria de lento crecimiento: tarda entre 25 y 40 años en desarrollar sus estructuras reproductivas y, una vez fecundada, la semilla demora dos años en madurar. En condiciones naturales, solo el 19% de los piñones logra germinar.

A este escenario se suma la extracción intensiva e indiscriminada del piñón, que agrava aún más el problema. Al recolectar todas las semillas disponibles, se reduce la variabilidad genética que la especie necesita para adaptarse al cambio climático. Los investigadores advierten que, de no tomarse medidas, Chile podría enfrentar una situación similar a la de Araucaria angustifolia en Brasil, cuyos bosques naturales desaparecieron por completo.

Aunque la araucaria está declarada Monumento Natural en Chile, actualmente no existe un marco regulatorio que controle la comercialización de su semilla fuera de las áreas protegidas. Frente a este escenario, Carrillo hace un llamado directo a las autoridades ambientales para actuar antes de que el daño sea irreversible. “Ya es hora de que la autoridad ambiental piense en un marco regulatorio que impida la comercialización de grandes volúmenes de la semilla, único órgano de regeneración natural de Araucaria araucana”, concluye.

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Equipo Prensa
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