El próximo 26 de marzo se conmemora el Día Mundial del Clima, una fecha que, más allá de la efeméride, obliga a observar con realismo la transformación de los ecosistemas. El cambio climático dejó de ser una proyección científica para transformarse en una realidad visible en el territorio. En Chile, incluso la agricultura comienza a desplazarse geográficamente en busca de condiciones climáticas más favorables.
Esta crisis no solo implica más temperatura. También altera los ciclos del agua, modifica los calendarios agrícolas y cambia las zonas donde ciertos cultivos pueden prosperar. En Chile, se está observando una «migración climática» de los cultivos; es así como especies que tradicionalmente se cultivaban en el centro, hoy buscan refugio en el sur o en áreas costeras, persiguiendo la humedad y las horas de frío necesarias para su desarrollo. En los últimos años, algunos frutales como cerezos o avellanos europeos han comenzado a expandirse hacia el sur del país, mientras que la zona central enfrenta crecientes restricciones hídricas.
Un invierno más cálido puede afectar la acumulación de horas de frío en frutales, reduciendo su productividad. Períodos de sequía prolongados disminuyen la disponibilidad de agua para riego. Al mismo tiempo, algunas enfermedades de plantas encuentran condiciones más favorables para desarrollarse, lo que obliga a replantear las estrategias de manejo fitosanitario. Esta realidad exige que la agronomía no solo actúe como una técnica de producción, sino como una ciencia de adaptación.
La agricultura del futuro deberá apoyarse cada vez más en el conocimiento científico, la innovación tecnológica y la gestión eficiente de los recursos. En este escenario, los profesionales del agro tienen la responsabilidad de liderar una transición que combine productividad con sostenibilidad.
Estrategias como la agricultura regenerativa, el mejoramiento de suelos o el uso de datos climáticos para la toma de decisiones predictiva, comienzan a ser herramientas clave para enfrentar un clima cada vez más incierto. Es imperativo transitar desde una agricultura extractiva hacia una que sea capaz de cohabitar con la incertidumbre actual.
El Día Mundial del Clima no es solo una conmemoración simbólica. Es también un recordatorio de que los desafíos ambientales requieren decisiones informadas y acciones concretas. Comprender cómo el clima redefine la agricultura no es solo un desafío científico, es una condición necesaria para asegurar alimentos, proteger los ecosistemas y proyectar el futuro del campo chileno en un escenario cada vez más cambiante.
Cecilia Ramos Académica Escuela de Agronomía Universidad de Las Américas


































