Así lo reflejan dos artículos publicados este lunes en Revista del Campo, donde se aborda el dinamismo del rubro, con un sostenido aumento en la superficie plantada —que suma miles de hectáreas cada año— y la irrupción de nuevas empresas prestadoras de servicios, especialmente en cosecha y poscosecha.

El desarrollo del sector no solo está impulsado por el atractivo económico del cultivo, sino también por una demanda internacional estable y la necesidad de responder a estándares cada vez más exigentes de la industria. En ese contexto, la logística, el secado oportuno y la calidad final del producto se vuelven factores clave para la competitividad.

Al mismo tiempo, el debate técnico se abre paso hacia la diversificación varietal. Aunque la variedad Tonda di Giffoni sigue liderando ampliamente, especialistas destacan la importancia de incorporar nuevas alternativas que permitan enfrentar mejor las condiciones climáticas variables, como lluvias y heladas, además de responder a distintas exigencias del mercado.

La temporada actual también da cuenta de desafíos productivos relevantes, como el impacto de las condiciones climáticas en los rendimientos y en las labores de cosecha, lo que refuerza la necesidad de planificación y de inversiones con mirada de largo plazo.

Con un sector en plena evolución, el avellano se posiciona como uno de los cultivos más dinámicos del agro chileno, pero también como uno que exige cada vez mayor profesionalización.

Fuente: Comité Avellanos

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