Santiago, mayo de 2026. La Región de Coquimbo se ha consolidado como el epicentro de la crisis hídrica en Chile, con decretos de escasez vigentes en todas sus principales cuencas agrícolas. Este escenario no responde únicamente a una sequía prolongada, sino a un cambio estructural en la forma en que el país produce alimentos.
Felipe Martin Cuadrado, director ejecutivo de MAS Recursos Naturales, advierte que la situación exige un giro estratégico señala que “la eficiencia hídrica dejó de ser una mejora incremental. Hoy es la condición mínima de viabilidad productiva. Sin cerrar esta brecha, Chile no podrá asegurar su seguridad alimentaria ni cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible vinculados al agua y la alimentación.”
La agricultura regional enfrenta tres factores simultáneos: menor disponibilidad de agua, mayores restricciones regulatorias y una presión creciente por sostener la producción. Frente a ello, Martin plantea un conjunto de soluciones concretas:
- Reconversión tecnológica del riego, con sistemas de precisión, sensores y gestión en tiempo real.
- Gestión hídrica basada en datos, mediante modelación de caudales, balances hídricos y proyección de escenarios.
- Fortalecimiento de la gobernanza de cuencas, mejorando la coordinación entre usuarios, organizaciones y autoridades.
- Diversificación de fuentes, integrando reúso, recarga de acuíferos y desalación para usos agrícolas estratégicos.
En este último punto, el avance del proyecto de desaladora de Panul marca un hito. “La desalación comienza a dejar de ser una alternativa de emergencia para transformarse en parte de una matriz hídrica más diversa. Bajo condiciones adecuadas, puede contribuir a la resiliencia del sector agrícola”, subraya Martin.
La magnitud del desafío se refleja en los decretos de escasez hídrica vigentes en las provincias de Choapa (Decreto MOP N°77), Elqui (Decreto MOP N°75) y Limarí (Decreto MOP N°74), todos bajo supervisión de la Dirección General de Aguas. Estas medidas habilitan redistribución de recursos, autorizaciones de emergencia y priorización del consumo humano, pero también incrementan la incertidumbre para la actividad agrícola, elevando costos y tensionando la sostenibilidad productiva.
“Coquimbo nos muestra con crudeza que la escasez hídrica ya no es un fenómeno acotado, sino una condición estructural. La pregunta es si Chile podrá sostener su producción de alimentos sin cerrar la brecha de eficiencia hídrica. La respuesta definirá la sostenibilidad de nuestro sector agrícola y, en última instancia, la seguridad alimentaria del país”, concluye el director ejecutivo de MAS Recursos Naturales.































