Mucho antes de que los seres humanos cultivaran la tierra o navegaran entre continentes, un grupo de virus vegetales ya estaba evolucionando entre las plantas silvestres de Eurasia. Según un nuevo estudio internacional publicado en Plant Disease, es probable que los antepasados de los tymovirus modernos surgieran antes de la última Edad de Hielo, lo que está redefiniendo la comprensión que tienen los científicos de la vasta historia evolutiva de las enfermedades vegetales.

Los tymovirus infectan a las plantas dicotiledóneas y suelen propagarse a través de escarabajos que se alimentan de hojas, aunque también pueden transmitirse a través de semillas o por contacto directo entre plantas. En algunas zonas de Eurasia y América, estos virus infectan tanto a plantas silvestres como a cultivos, causando enfermedades graves en cultivos de gran importancia económica, entre ellos varias especies cultivadas de semillas oleaginosas y brassicas hortícolas, así como cultivos solanáceos como la patata, el tomate, el tabaco y la berenjena. También infectan leguminosas en África, el sudeste asiático y Australia. Dado que estos virus afectan tanto a plantas cultivadas como a especies silvestres, su propagación tiene implicaciones tanto para la agricultura como para los ecosistemas naturales.

Bajo la dirección de Adrian J. Gibbs, profesor emérito de la Universidad Nacional de Australia, un equipo internacional de investigadores llevó a cabo un análisis filogenético y la secuenciación genómica de 109 tymovirus y reconstruyó sus relaciones evolutivas para estimar cuándo y dónde surgió por primera vez este grupo de virus. Las cepas de tymovirus recién secuenciadas procedían en su mayoría de colecciones históricas de cultivos víricos. Los resultados sugieren que el ancestro común más reciente de todos los tymovirus conocidos existió antes de la última Edad de Hielo, y que algunos linajes virales probablemente llegaron a América hace aproximadamente 15 000 años. Por el contrario, los pocos tymovirus que ahora se encuentran en más de un continente parecen haberse propagado a nivel mundial mucho más recientemente, principalmente durante los dos últimos siglos, coincidiendo con la expansión del comercio internacional y los intercambios agrícolas.

El análisis también reveló pistas importantes sobre cómo se adaptan estos virus a lo largo del tiempo. Los genes responsables de la replicación viral y de la estructura protectora mostraron fuertes indicios de una presión evolutiva estabilizadora, mientras que los genes responsables del movimiento entre células vegetales parecen evolucionar más rápidamente. Esta flexibilidad puede ayudar a los virus a adaptarse a nuevos huéspedes vegetales, incluidos cultivos de importancia económica.

Más allá de los hallazgos científicos, el estudio supone una importante colaboración que trasciende tanto las fronteras geográficas como las generaciones. El equipo de investigación está formado por científicos de Sudamérica, Europa, Oriente Medio y Australasia, que combinan su experiencia en secuenciación genómica moderna y genética de poblaciones virales con décadas de investigación histórica sobre virus vegetales. El autor principal del estudio, Adrian J. Gibbs, publicó uno de los primeros estudios que describía un tymovirus andino en 1966, mientras que otros colaboradores han trabajado en los virus de la patata andina desde la década de 1970.

Comprender cómo se originaron y propagaron estos virus ayuda a los investigadores a anticipar riesgos futuros en un mundo en el que las plantas, las semillas y los productos agrícolas se desplazan entre continentes más rápido que nunca. El estudio muestra que, si bien las raíces evolutivas de algunos virus de cultivos se remontan a un mundo moldeado por glaciares y ecosistemas prehistóricos, la actividad humana en los últimos siglos ha desempeñado un papel fundamental en la configuración de su distribución actual. Esta perspectiva más amplia proporciona información valiosa para los científicos que estudian la evolución de los virus y para las autoridades de fitosanidad y bioseguridad responsables de proteger los cultivos y los ecosistemas frente a enfermedades emergentes.

 

Fuente: Sociedad Americana de Fitopatología (APS)

 

 

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