La escalada del conflicto en Medio Oriente, particularmente en torno a Irán, comienza a generar efectos concretos en el sector agrícola chileno. Así lo advirtió la presidenta de la Comisión de Agricultura de la Cámara, Natalia Romero, quien alertó sobre un fuerte incremento en los precios de insumos clave y llamó al Gobierno a evaluar medidas de apoyo.
La parlamentaria, representante de la Región de O’Higgins, manifestó su preocupación en el marco de la discusión sobre el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), señalando que el alza en los costos energéticos ya está repercutiendo en la producción agrícola.
Aumento de costos y presión sobre productores
Desde el sector agrícola vienen advirtiendo desde hace semanas sobre los efectos del conflicto internacional, los que podrían intensificarse si la situación se prolonga. En particular, el encarecimiento del petróleo y las disrupciones en el transporte marítimo —debido a rutas más extensas— están elevando significativamente los costos de producción.
Entre los insumos más afectados destacan los fertilizantes, especialmente la urea, cuyo precio ha mostrado una tendencia al alza, impactando directamente la rentabilidad de los agricultores.
“Estamos frente a un escenario internacional complejo para el agro, no solo por el aumento en fertilizantes, sino también por el encarecimiento de los combustibles y el transporte. Esto golpea con mayor fuerza a pequeños y medianos productores, que ya enfrentan condiciones adversas desde hace años”, señaló Romero.
Riesgo para siembras y precios de alimentos
La legisladora advirtió que, de mantenerse esta tendencia, muchos agricultores podrían verse obligados a reducir o incluso suspender sus siembras, lo que derivaría en una menor producción agrícola a nivel nacional.
Este escenario, explicó, tendría un efecto directo en el precio de los alimentos básicos, trasladando las alzas a los consumidores finales y presionando el costo de vida en el país.
Llamado a medidas de apoyo
Ante este panorama, Natalia Romero instó al Ejecutivo y al Ministerio de Agricultura a anticiparse a un posible escenario crítico, evaluando herramientas de apoyo dirigidas especialmente a la agricultura familiar campesina.
Según planteó, este segmento presenta menor capacidad para absorber el impacto de las alzas en insumos, por lo que requiere medidas focalizadas que permitan sostener la producción y evitar efectos en la seguridad alimentaria.
“La agricultura es clave tanto para la economía como para el abastecimiento de alimentos. Si no se actúa a tiempo, estas alzas se traspasarán inevitablemente a los consumidores, encareciendo el costo de vida de los hogares”, enfatizó.


































