- En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, la organización hizo un llamado a proteger el verdadero sustento de la vida en el planeta, y recordó que es urgente avanzar en medidas que la protejan, no que la pongan en mayor riesgo.
22 de mayo, 2026. Tras su proclamación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2020, cada 22 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Diversidad Biológica, una fecha que busca concienciar sobre la importancia de proteger la biodiversidad, esencial para la vida humana en la Tierra. En este contexto, en 2022 se adoptó el Marco Mundial Kunming-Montreal o Plan de Biodiversidad, un acuerdo global que fija metas a 2030 y objetivos a cumplirse antes de 2050 para detener y revertir la pérdida de naturaleza mediante acciones como la restauración de ecosistemas, el control de especies invasoras y una mayor inversión en conservación.
“Pese a que el llamado de Naciones Unidas para la conmemoración de esta efeméride este año es ‘Acción local para un impacto global’: sin embargo, tristemente en Chile vemos que en vez de avanzar en herramientas de protección de la biodiversidad, nuestro país está retrocediendo”, alertó la vocera de Greenpeace. Según aclaró Charlin, a través de definiciones administrativas y de aparente impulso a la economía, el país pareciera haber elegido alejarse de la senda de protección ambiental y ecosistémica, poniendo en riesgo la biodiversidad del país.
“Vemos que, por ejemplo, la temprana definición del Gobierno de retrotraer 43 decretos ambientales de su tramitación debilita la institucionalidad ambiental, y vuelve más vulnerables a decenas de especies y ecosistemas en nuestro país. De los 37 decretos que siguen sin ser reingresados, al menos 20 se refieren directamente a más y mejores herramientas para la protección de la diversidad nacional. La mayoría de ellos no han logrado continuar avanzando, pese a la promesa inicial del gobierno de retornarlos a la brevedad a su proceso de tramitación”, determinó Charlin.
La vocera y también veterinaria de Greenpeace precisó que la discusión sobre los decretos ambientales no es técnica ni un simple trámite administrativo: “La definición del Ejecutivo de retirar estos decretos implica debilitar herramientas concretas de protección, en medio de una crisis ecológica cada vez más preocupante. Es particularmente grave que, mientras el gobierno insiste en la importancia de avanzar con proyectos de inversión claves para el país, no entienda que la biodiversidad es la verdadera infraestructura vital para nuestro país… y que sin un ambiente sano no es posible la vida, el bienestar ni el desarrollo de negocios”, puntualizó.
Cabe recordar que entre los decretos retirados en marzo pasado hay medidas para proteger especies amenazadas (como la declaración de Monumento Natural para el pingüino de Humboldt); fortalecer la clasificación oficial de especies según su estado de conservación; crear nuevas áreas protegidas y conservar ecosistemas clave en la cordillera central.
“La definición del gobierno implica dejar más expuestos ecosistemas únicos y especies que ya están al límite. Ejemplo de eso es que el retiro del decreto sobre el pingüino de Humboldt ocurre mientras sus poblaciones enfrentan un colapso histórico producto de la influenza aviar, presión pesquera, perturbación humana y degradación de hábitat. Del mismo modo, retirar la creación del Parque Nacional Mar de Juan Fernández significa frenar la protección para uno de los lugares con mayor endemismo marino del planeta, hogar de especies únicas y corredores ecológicos fundamentales para aves, mamíferos marinos y biodiversidad oceánica”, concluye la experta.




























