Hernán Cañón Consejero de Investigación y Postgrado Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía Universidad de Las Américas

 

La tradición de nuestro país está íntimamente ligada a la figura del caballo. Este llegó a Chile en el siglo XVI, y rápidamente dejó de ser un mero medio de transporte para volverse una pieza clave en el crecimiento económico de la nación, marcando la vida rural, las labores del campo y la conexión entre zonas aisladas.

 

Solo el paso de los años, la propia geografía y el clima, terminaron moldeando al caballo chileno, dándole esa característica resistencia, rusticidad y temperamento noble que hoy definen la raza. Estas mismas cualidades dejaron una huella profunda en momentos clave de la historia nacional, por ejemplo, en la Guerra de Independencia como en la del Pacífico, donde la caballería fue fundamental para el desplazamiento, la logística y batallas. Miles de caballos resistieron largas y agotadoras travesías, con terrenos hostiles y falta de recursos, convirtiéndose en protagonistas silenciosos de la formación de Chile.

 

Actualmente, el rol del caballo ha ido adquiriendo nuevas formas y dimensiones. Es así que hoy, además de seguir siendo un motor de trabajo en el campo o utilizado en deportes ecuestres, desempeñan un papel muy valioso en la salud humana y educación. Intervenciones asistidas por animales como la hipoterapia, han permitido mejorar la movilidad, comunicación y el equilibrio emocional en personas con distintas necesidades, dado por el ritmo regular del paso de los animales y la estrecha interacción entre ellos.

 

Como Núcleo de Investigación en Bienestar y Conducta Animal, valoramos este aporte histórico y vamos un paso más allá, impulsando investigaciones con una mirada respaldada por la ciencia, la etología y el enfoque de Una Sola Salud (One Health). Esta visión parte de una base clara: la salud de las personas, los animales y el entorno, están conectadas, y el bienestar del caballo incide directamente en la relación que construimos con él.

 

Hablar de bienestar animal es asegurar que los caballos tengan una buena calidad de vida, y eviten estados de maltrato o dolor. En la práctica, esto significa respetar su naturaleza social evitando el encierro prolongado, entregarle una nutrición acorde a su digestión, permitirles expresar sus conductas naturales y utilizar métodos de entrenamiento basados en el respeto, dejando de lado los castigos. Evaluar su estado mediante indicadores conductuales y fisiológicos, permite reaccionar a tiempo ante cualquier signo de estrés.

 

El Día Nacional del Caballo permite reflexionar sobre todo lo que este animal nos ha entregado, y como sociedad garantizar un estado de bienestar mejorado y de acuerdo a sus necesidades.

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