Un sensor portátil, mediciones en menos de cinco segundos y la posibilidad de conocer la madurez y calidad de la uva directamente en el viñedo, es la apuesta de GrapeScan, una innovación desarrollada en el Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca, a través de la adjudicación de un proyecto VIU.
GrapeScan es el nombre de una nueva tecnología óptica que pretende simplificar uno de los procesos clave de la producción del vino y determinar en qué condiciones se encuentra la uva antes de su cosecha.
La iniciativa es liderada por María Ignacia González Pavez, ingeniera agrónoma y magíster en Hortofruticultura de la Universidad de Talca, investigadora de CITRA, quien comenzó a trabajar en esta línea durante sus estudios de postgrado y posteriormente profundizó su especialización en espectrometría. “GrapeScan es un sensor óptico que mide en determinadas longitudes de onda y permite generar un monitoreo de la madurez y calidad de la uva vinífera”, explicó la investigadora.
La principal apuesta de GrapeScan es que el productor pueda obtener información sin tener que destruir la fruta ni esperar necesariamente los tiempos asociados a un análisis convencional de laboratorio. Esto a través del desarrollo de un dispositivo pequeño y portátil, comparable en tamaño a un refractómetro, que pueda utilizarse directamente sobre la baya.
“El objetivo es que este sensor nos permita medir en el campo de manera no destructiva. Solo haciendo contacto con la baya podremos obtener información tanto de madurez como de calidad. Con tan solo un “click” podrán tener un multianálisis de cada racimo conociendo seis variables respuesta, detalló Pavez.
Pero el proyecto apunta más allá de una medición puntual. El equipo proyecta incorporar georreferenciación y una plataforma capaz de almacenar cada registro realizado en terreno. “Esperamos que las respuestas puedan obtenerse en menos de cinco segundos. Además, cada medición podría quedar enlazada a un punto GPS y después permitir generar un mapa del campo”, agregó.
En la práctica el sistema podrá entregar al productor un mapeo espacial del viñedo, mostrando cómo cambia la condición de la fruta entre diferentes sectores y facilitando decisiones relacionadas con monitoreo y programación de cosecha.
La adjudicación de este proyecto de Valorización de la Investigación en la Universidad, VIU, permitirá avanzar desde el conocimiento acumulado durante años de investigación hacia el desarrollo de un prototipo funcional. La siguiente etapa contempla trabajo de ingeniería para desarrollar tanto el hardware como el software de GrapeScan, seguido por ensayos en campo durante la temporada agrícola.
CIENCIA DESARROLLADA EN CITRA
Para el director del CITRA, Samuel Ortega Farías, la adjudicación representa también la continuidad natural de una línea científica desarrollada durante varios años en el centro.
“Este proyecto nace de una investigación que comenzamos hace varios años y que se concreta con la tesis de magíster de María Ignacia. Eso habla muy bien de la preparación que están recibiendo nuestros estudiantes de postgrado en el CITRA”, destacó.
Ortega explicó que detrás del futuro sensor “existe una base científica que combina espectrometría, procesamiento de información y modelamiento matemático. Lo que buscamos es dar respuesta a una necesidad que existe hoy en la viticultura: contar con un muestreo fácil, dinámico y no destructivo de la calidad de la fruta”, sostuvo.
El académico destacó además la colaboración con el investigador Carlos Poblete Echeverría, de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, exalumno de la Universidad de Talca, quien también ha participado en esta línea de investigación.
SERVICIO TECNOLÓGICO A PRODUCTO COMERCIAL
El equipo ya proyecta también cómo podría llegar GrapeScan hasta los productores. En una primera etapa, el modelo contempla ofrecer servicios de asesoría utilizando el sensor. Posteriormente, cuando la tecnología alcance una escala comercial, la expectativa es avanzar hacia su venta.
“En primera instancia queremos ofrecer una asesoría a través del sensor y, cuando esté a escala comercial, poder venderlo directamente tanto a nivel nacional como internacional”, explicó María Ignacia.





































