• La alerta es preventiva y de alcance nacional: no significa que todas las regiones enfrentarán temperaturas extremas al mismo tiempo.
  • INIA y la Red Agroclimática Nacional recomiendan ajustar el riego, proteger los frutales expuestos, asegurar agua y sombra al ganado y reorganizar las jornadas de trabajo.

El inicio de la temporada estival vendrá con un reforzamiento de la vigilancia y la prevención frente a las altas temperaturas. El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) declaró una Alerta Temprana Preventiva Nacional por calor, que estará vigente hasta el 31 de marzo de 2027 en todo el territorio nacional.

La decisión, que comenzó a regir el domingo 1 de noviembre, responde a la previsión de eventos de calor durante el verano y al aumento sostenido de las temperaturas, junto con una mayor frecuencia e intensidad de los episodios extremos registrados en Chile en la última década.

Medida Alerta Temprana Preventiva Nacional por calor
Vigencia 1 de noviembre de 2026 al 31 de marzo de 2027
Cobertura Todas las regiones, de Arica y Parinacota a Magallanes
Qué activa Anexo del Plan Nacional de Emergencia por calor extremo
Riesgos para el agro Demanda de agua, estrés térmico en cultivos y animales, incendios rurales y salud de los trabajadores

Según Senapred, la declaración activa el Anexo del Plan Nacional de Emergencia por amenaza de calor extremo, lo que permite reforzar el monitoreo de las condiciones de riesgo y coordinar las acciones del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Sinapred) para actuar a tiempo ante eventuales emergencias.

Se trata de una medida preventiva y no de un pronóstico de que todas las regiones tendrán temperaturas extremas al mismo tiempo. Las condiciones y los riesgos deben evaluarse en cada territorio, según los avisos de los organismos técnicos.

Qué significa la alerta para la agricultura

Para el sector silvoagropecuario, las altas temperaturas son un factor de riesgo para la producción y para las condiciones de trabajo en el campo. La mayor demanda de agua de los cultivos, el estrés térmico en los animales y la exposición de las personas a jornadas de calor intenso requieren planificación y medidas anticipadas.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) ha advertido, en episodios de calor anteriores, sobre efectos como el estrés térmico de las plantas, la deshidratación, el golpe de sol en frutos y follaje, y las dificultades en cultivos sensibles.

En los frutales, sobre todo cuando la fruta permanece en el árbol durante periodos de calor, la radiación directa puede dañar la superficie del fruto y comprometer su calidad comercial. Las medidas de protección deben considerar la especie, el estado fenológico y las condiciones de cada huerto.

El investigador en agroclimatología de INIA Quilamapu, Raúl Orrego, ha señalado que mantener la humedad del suelo durante los episodios de calor ayuda a reducir el estrés térmico de las plantas. También se recomiendan herramientas como mallas sombreadoras y protectores solares agrícolas, según las necesidades de cada cultivo.

Gestión del agua y protección de los cultivos

Uno de los principales desafíos del verano será ajustar el riego a las condiciones ambientales y a las necesidades de cada producción. Las altas temperaturas aumentan la evapotranspiración y, con ello, la demanda hídrica de los cultivos.

Entre las recomendaciones técnicas de la Red Agroclimática Nacional están:

  • Ajustar la frecuencia de riego según los requerimientos de cada cultivo y el aumento de la demanda hídrica.
  • Programar los riegos considerando la temperatura y el sistema utilizado, para reducir las pérdidas por evaporación.
  • Revisar el funcionamiento de los sistemas y evitar pérdidas de agua por fallas en la distribución.
  • Proteger los huertos más expuestos a la radiación con cubiertas o mallas, cuando corresponda.
  • Mantener una buena ventilación en invernaderos, especialmente en las horas de mayor temperatura.
  • Realizar cosechas, trasplantes y otras labores en los horarios de menor calor, cuando la operación lo permita.
  • Proteger los productos cosechados durante el traslado y el almacenamiento, para evitar su deshidratación y deterioro.

Estas medidas deben adaptarse a cada zona productiva y climática, ya que las necesidades de agua y protección varían según la especie y la etapa de desarrollo.

Bienestar animal: agua y sombra como prioridad

La ganadería también requiere especial atención. El estrés térmico puede alterar el comportamiento de los animales, reducir su consumo de alimento y afectar su desempeño productivo. Investigaciones de INIA han identificado que la combinación de temperatura, humedad relativa, radiación solar y ventilación determina el nivel de estrés calórico del ganado. En bovinos, puede afectar la producción de leche, la ganancia de peso y algunos parámetros reproductivos.

  • Asegurar agua limpia en forma permanente y mantener los bebederos en buenas condiciones.
  • Disponer de sombra o protección frente a la radiación directa.
  • Reducir el movimiento y el manejo de los animales en las horas de mayor calor y trasladar esas labores a los periodos más frescos.
  • Cuidar el almacenamiento de forrajes: según INIA, los fardos guardados con exceso de humedad y expuestos luego a altas temperaturas pueden descomponerse y generar riesgo de combustión espontánea.

Prevención de incendios en predios y zonas rurales

El calor, la vegetación seca y otras condiciones meteorológicas favorecen la propagación de incendios forestales y rurales. La prevención es una tarea prioritaria para productores, trabajadores agrícolas y comunidades cercanas a zonas con vegetación.

  • Mantener despejados los sectores próximos a las instalaciones.
  • Controlar la acumulación de vegetación seca.
  • Conservar los cortafuegos.
  • Evitar el uso de fuego o de herramientas que puedan generar chispas en zonas de riesgo.

El Ministerio de Agricultura también reforzó el trabajo preventivo. A fines de octubre presentó un Protocolo Sectorial para la Gestión del Riesgo de Desastres por Incendios Forestales, que busca coordinar la preparación, la respuesta y la recuperación para proteger la continuidad productiva y los medios de vida rurales. El protocolo considera el monitoreo de la temperatura, las precipitaciones, la humedad, el viento y la condición de la vegetación, además de la identificación de los territorios y sistemas productivos más expuestos.

Trabajadores agrícolas: prevención en las jornadas de calor

Quienes trabajan al aire libre pueden pasar varias horas expuestos a la radiación solar y a temperaturas elevadas, por lo que la prevención debe formar parte de la planificación diaria de las faenas.

  • Reorganizar las jornadas para reducir la exposición en las horas de mayor calor.
  • Disponer de agua potable en los lugares de trabajo.
  • Facilitar pausas en espacios con sombra.
  • Usar elementos de protección como sombrero, ropa liviana y protector solar.

Empleadores y encargados de los predios deben estar atentos a síntomas asociados al exceso de calor, como mareos, debilidad, calambres, sed intensa y dolor de cabeza. Ante señales de mayor gravedad, hay que buscar atención médica.

Una temporada que exige anticipación

Mientras la alerta esté vigente, hasta el 31 de marzo de 2027, las autoridades reforzarán el seguimiento de las condiciones de riesgo y la coordinación institucional. Para la agricultura chilena, el escenario vuelve a poner en primer plano la gestión eficiente del agua, el monitoreo agroclimático, la protección de los cultivos, el bienestar animal y la prevención de incendios.

Más que reaccionar cuando lleguen las temperaturas extremas, el desafío para los productores será anticiparse, revisar sus sistemas de manejo y adoptar medidas acordes con las condiciones de cada territorio. La planificación y el acceso oportuno a información técnica pueden reducir pérdidas y proteger la continuidad de la actividad agrícola durante el verano.

Fuentes: Senapred | INIA | Red Agroclimática Nacional | ODEPA | Ministerio de Agricultura | Datos al 2 de noviembre de 2026.
Redacción: Portal Agro Chile