En la Región de O’Higgins, como en otras partes de Chile y el mundo, el hongo Fusarium oxysporum está aniquilando cosechas importantes para la temporada de verano. Los impactos causados por fitopatógenos como éste se ponen en evidencia cada 12 de mayo, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Sanidad Vegetal, proclamado por la ONU y celebrado por la FAO -Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura- para recordar la importancia de las plantas sanas como base de la seguridad alimentaria. 

En un levantamiento realizado por profesionales de Prodesal de la Municipalidad de Palmilla que incluyó 26 campos de cultivo de melón, correspondiente a 44,8 ha, se estimaron pérdidas causadas por Fusarium oxysporum entre 30 a 100% (promedio 50%) del cultivo, pérdidas valoradas en 277 millones de pesos totales.

Por esto, en el marco del proyecto FONDECYT 1260754 “Comprehensive characterization of Fusarium species associated with cucurbit crop diseases” liderado por la investigadora principal del CEAF, Dra. Miryam Valenzuela, se está desarrollando una profunda caracterización del hongo que causa marchitez y muerte de plantas y pérdidas de frutos en cultivos de melones, sandías y zapallos, lo que provoca pérdidas económicas y un impacto negativo en la mediana agricultura.

Fusarium es un hongo muy diverso y difícil de controlar y puede permanecer en el campo hasta por 10 años; una vez que el terreno se contamina, prácticamente no se puede volver a plantar el mismo cultivo en mucho tiempo, siendo la principal forma de control el uso de variedades resistentes a este hongo. Por eso es urgente buscar soluciones basadas en la correcta identificación y el conocimiento profundo del patógeno, para devolverles a los agricultores la posibilidad de llevar su cultivo hasta la cosecha con éxito.

Melones afectados por Fusarium OxysporumCaracterización del hongo

La investigación detectó un fenómeno crítico para los productores de la Región de O’Higgins: la manifestación tardía de la enfermedad provocada por este patógeno, muy cercana a la cosecha. Para identificar en profundidad este hongo, la investigadora colaboradora, María Antonieta Palma, especialista en taxonomía de hongos fitopatógenos, ayuda en este proyecto.

El Fusarium oxysporum “es un microorganismo de suelo extremadamente dúctil, flexible y muy capaz de cambiar su conducta. A veces, la enfermedad aparece justo en el momento fenológico de la cosecha, cuando la planta ya ha invertido todo su potencial, agua y nutrientes en el fruto”, explica María Antonieta.

Esta es una investigación pionera liderada por la Dra. Valenzuela la cual trata de “Caracterizar, fenotípica y genotípicamente, las cepas de Fusarium que afectan a las cucurbitáceas en Chile” para “tener la posibilidad de un buen manejo agrícola y su producción, y asimismo ayudar a desarrollar un conocimiento de esta patología”, explica Palma.

A través de una combinación del estudio morfotaxonómico, que se basa en la observación e identificación de las estructuras características de los hongos, la utilización de métodos moleculares que se enfocan en el estudio de ciertos genes, y las pruebas de patogenicidad en diferentes hospederos, ambas científicas desarrollan metodologías que permitan caracterizar este hongo para entregar conocimiento que aporte al mejoramiento genético de las plantas desde la semilla.

Campo con pérdidas totales

¿Por qué CEAF investiga el Fusarium?

Según explica la científica de CEAF, Dra. Miryam Valenzuela, “Todo comenzó cuando estábamos trabajando en la determinación de una raza de Fusarium en sandía. Al poco tiempo, la Municipalidad de Palmilla, aquí en la Sexta Región, nos contactó porque los agricultores estaban teniendo problemas graves con Fusarium en melón. Al ir a los campos, confirmamos que el daño era terrible”.

El equipo tomó muestras y recolectó material, dándose cuenta de que se enfrentaban a algo mucho mayor. Por eso se formuló este proyecto: para estudiar las razas de Fusarium presentes en Chile que afectan a las cucurbitáceas (familia que incluye sandías, melones y zapallos). “Es un procedimiento largo pero fundamental”, explica la experta.

Esta enfermedad es devastadora porque el hongo ‘tapa las tuberías’ (haces vasculares) de la planta. En un periodo de alto consumo de agua y nutrientes, a la planta le cuesta mucho más transportarlos y comienza a afectarse gravemente. Una de las preocupaciones es que “hemos visto casos donde el agricultor debe abandonar el campo porque las plantas mueren antes de terminar el ciclo, perdiendo toda la producción”.

“Fusarium es un hongo tan flexible que reacciona a los cambios del entorno y sobrepasa los mecanismos de resistencia de las plantas para sobrevivir. Por esto es importante la identificación en detalle del patógeno, para que el agricultor tome las decisiones correctas para su control y las compañías de semillas trabajen en variedades resistentes de acuerdo a las variantes presentes en Chile”, concluye la Dra. Valenzuela.

De izquierda a derecha: Camila Gálvez (asistente de investigación), Maria Antonieta Palma (colaboradora proyecto), Dra. Miryam Valenzuela (IP CEAF) y Valentina Muñoz (asistente de investigación)

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Equipo Prensa
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