- La temporada estuvo marcada por una cosecha adelantada, mejores niveles productivos y un sólido desempeño de las variedades tintas, en medio de un escenario climático cada vez más exigente para la industria vitivinícola.
La vendimia 2026 dejó un balance positivo para las principales viñas del valle de Colchagua y otras zonas vitivinícolas del país. Tras una compleja temporada 2025, marcada por menores volúmenes y desequilibrios productivos, este año el sector recuperó estabilidad, con mejores rendimientos y una destacada respuesta de variedades como Cabernet Sauvignon, Syrah y Carmenere.
“La vendimia del 2026 se presentó como una vendimia normal en términos productivos y cualitativos, con una semana de adelanto en los parámetros técnicos, óptimos para su cosecha, por lo tanto, se partió bien temprano en el mes de febrero y se terminó antes de lo que se acostumbra”, aseguró el enólogo jefe de Viña Ravanal, Héctor Saldivia.
En términos productivos, los volúmenes fueron similares a los registrados el 2024 y superiores a los del 2025, con una temporada que la viña calificó como “pequeña y desequilibrada”. “El año pasado no había una relación entre la cantidad de la fruta y el desarrollo vegetativo, por lo tanto, hubo descompensaciones, las que no se percibieron este año. Fue una muy buena cosecha”, agregó Saldivia.
Las condiciones climáticas jugaron un rol clave en el comportamiento del viñedo. Según Saldivia, el verano fue “levemente más caluroso” que el anterior, aunque sin episodios importantes de precipitaciones ni problemas severos de sequía. “No tuvimos problemas de falta de agua y eso permitió llegar con uvas de características frescas y frutales”, indicó el enólogo jefe de Viña Ravanal.
El buen comportamiento de las variedades tintas fue uno de los puntos más destacados de la temporada, destacando Cabernet Sauvignon, Syrah y Carmenere. “Se presentaron bastante bien, fue un muy buen año para esas variedades, por otro lado las uvas blancas, que requieren temperaturas más frescas sufren más con el cambio climático”, afirmó Héctor Saldivia.
Temperaturas más altas y nuevas exigencias para la industria
El análisis coincide con el realizado por Viña Santa Rita. Gerardo Leal, gerente de viticultura, señaló que la combinación de una primavera fría y un verano cálido permitió obtener una producción superior a la del año anterior, especialmente en variedades tintas como Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc.
“En general, las variedades tintas se adaptan mejor a estos veranos más cálidos, como Carmenere, y más tolerantes como Grenache, Petit verdot. En el caso de Pinot noir, sufre más con temporadas de veranos cálidos al igual que el Merlot, teniendo más riesgo de deshidratación. En el caso de los blancos, Chardonnay se adapta bien al verano cálido, pero sufre con mayor presión de Oidio (enfermedad fúngica). Por su parte, el Sauvignon Blanc sin duda prefiere temperaturas más moderadas”, señaló Gerardo Leal.
En Viña Ravanal, el impacto del cambio climático también se ha hecho evidente. Héctor Saldivia cuenta que las olas de calor y la mayor presión de enfermedades fúngicas obligaron a reforzar las estrategias de manejo agrícola. “Hay evidencias claras de cambio climático. Las enfermedades aparecen con mayor incidencia y el calor llega a ser tan intenso que las plantas no siempre logran recuperarse”, afirmó.
Para enfrentar este escenario, la viña implementó manejos destinados a proteger los racimos de la exposición directa al sol y modificó horarios de cosecha para evitar oxidaciones por altas temperaturas. “Se buscó mantener ventilación sin exponer directamente los racimos al sol. Eso permite obtener uvas más sanas, con buena coloración y mejor sabor”, explicó el enólogo jefe de Viña Ravanal.
Ajustes y proyección
Este año, dada las condiciones de temperatura y humedad, sumado a la presión de enfermedades fúngicas, para Viña Santa Rita significó cambios en la estrategia de control y manejo: “usamos otros productos más frontales e incrementamos el costo. Y por otra parte, un verano muy cálido significó ajustes en estrategia de riegos frente a las olas de calor, aumentando la reposición según el caso de calidad de uvas y zona productiva, siendo mayor en los valles y no así en la costa”, dijo Gerardo Leal.
En Viña Santa Rita, las proyecciones para 2027 apuntan a un invierno más lluvioso y un verano menos cálido, aunque con mayores riesgos de enfermedades durante primavera. “Será un elemento clave manejar bien el vigor de las plantas, controlar enfermedades y ajustar el uso hídrico para mantener productividad y calidad”, afirmó el gerente de viticultura de Santa Rita.
En cuanto a las proyecciones y desafíos que enfrenta Viña Ravanal, Héctor Saldivia señala que van por el lado de cumplir con las expectativas de sus consumidores que hoy buscan vinos más frescos, con mayor futa y menor graduación alcohólicas. “Hay una tendencia al mayor consumo de las variedades blancas y vinos más frutosos, en vista de eso, hay que ir haciendo ajustes en el viñedo para poder obtener esa fruta que luego llegue a la bodega en las mejores condiciones posibles”, concluye.































