Las frambuesas, moras y arándanos son frutas valoradas por sus beneficios para la salud, ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes. Sin embargo, el cambio climático y el consecuente aumento de las temperaturas podrían comprometer significativamente su calidad y procesos de maduración.

Esta problemática ha sido abordada por investigadoras de la Universidad Austral de Chile y el Centro Tecnológico CREAS, asociado a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), en el marco de la colaboración establecida entre la Dra. Carolina Contreras y la Dra. Lida Fuentes.

El estudio, titulado “ Posibles impactos negativos por incremento de temperaturas en la cosecha y cualidad de las frambuesas, moras y arándanos” «Potential negative impacts of rising temperatures on fruit ripening and quality in raspberries, blackberries, and blueberries», fue publicado en la revista Scientia Horticulturae (https://doi.org/10.1016/j.scienta.2026.114692). Esta investigación realizó una revisión sistemática sobre cómo las altas temperaturas alteran los procesos de maduración y calidad de estas frutas, analizando desórdenes específicos como la aparición de drupeolas blancas en frambuesas y moras, y el daño por calor en arándanos.

Los resultados compilados de investigadores chilenos e internacionales revelan que las altas temperaturas pueden causar decoloración en frambuesas y moras, afectando directamente su valor comercial. En arándanos, el estrés térmico induce necrosis, arrugamiento y una disminución en los sólidos solubles, comprometiendo tanto su calidad visual como nutricional.

Para mitigar estos efectos adversos, el estudio propone estrategias adaptativas que incluyen el uso de mallas de sombreado foto-selectivas, túneles plásticos y el desarrollo de cultivares tolerantes al calor. Estas prácticas podrían ser clave para mantener la calidad de las frutas en un escenario de cambio climático.

El estudio resulta especialmente importante en vísperas del fenómeno climatológico anunciado para este año como “Niño Godzilla” que, según expertos, tendrá como característica principal la combinación de temperaturas cálidas y lluvias intensas, aunque de corta duración, especialmente en la región centro-sur de nuestro país, sector predilecto para el cultivo de berries.

“La investigación enfatiza la necesidad urgente de profundizar en el conocimiento de los mecanismos moleculares que subyacen a estos desórdenes y desarrollar estrategias de mitigación más efectivas”, enfatizó la investigadora Lida Fuentes. “Estos hallazgos subrayan la importancia crítica de adaptar las prácticas agrícolas para enfrentar los desafíos que el cambio climático presenta en la producción nacional de berries”, concluyó.

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Equipo Prensa
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