Desde la gestión de tecnología hasta la gestión de productos.
El Parlamento Europeo acaba de aprobar el Reglamento sobre Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), lo que supone un paso importante en la modernización de la política agrícola de la Unión Europea (UE).
Este resultado es la culminación de años de investigación científica, consultas políticas y negociaciones entre el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea. Tras casi una década de debate, Europa ha desarrollado un nuevo marco jurídico para regular las tecnologías de mejora vegetal de última generación, en particular la edición genética.
El aspecto más destacable de la nueva normativa radica en el cambio de enfoque en la gestión. En lugar de centrarse principalmente en la tecnología utilizada para crear las variedades vegetales, el organismo regulador tendrá en cuenta las características genéticas finales del producto para determinar el mecanismo de gestión adecuado.
En consecuencia, los cultivos NGT se dividen en dos grupos.
El grupo NGT-1 incluye cultivos con modificaciones genéticas limitadas, equivalentes a las que pueden producirse de forma natural o mediante métodos de mejoramiento tradicionales. Una vez certificadas según los criterios NGT-1, estas variedades se gestionan de forma similar a las creadas mediante métodos de mejoramiento convencionales y no están sujetas a los procedimientos de gestión para organismos genéticamente modificados (OGM).
Sin embargo, tal como lo exige el Parlamento Europeo, los cultivos modificados genéticamente destinados a ser resistentes a herbicidas o plagas no se incluirán en este grupo.
Por su parte, el grupo NGT-2 comprende cultivos con modificaciones genéticas más complejas. Estos productos siguen sujetos a la normativa vigente sobre OMG en Europa, que incluye la evaluación de riesgos, la autorización previa a la comercialización, la trazabilidad y el etiquetado obligatorio.
Cabe destacar que estas regulaciones se aplican no solo a los cultivos producidos dentro del bloque, sino también a los productos importados al mercado europeo.
Como uno de los mercados agrícolas y alimentarios más grandes del mundo, las decisiones regulatorias de la UE suelen tener un impacto que trasciende las fronteras regionales. Muchos expertos consideran que la adopción de nuevas regulaciones sobre cultivos modificados genéticamente es un indicio de la creciente tendencia mundial hacia el establecimiento de mecanismos regulatorios específicos para estos cultivos.
Esta decisión también incorpora a Europa al grupo de las principales economías que han establecido o implementado sus propios mecanismos regulatorios para los cultivos genéticamente modificados, como Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Brasil y muchos países asiáticos.
Equilibrar la innovación y la transparencia
Uno de los mayores retos para los responsables políticos es cómo fomentar la innovación tecnológica al tiempo que se garantiza la seguridad, la transparencia y los derechos de los agricultores. La nueva normativa de la UE está diseñada para encontrar un equilibrio entre estos objetivos.
Para el grupo NGT-2, se mantienen los requisitos de trazabilidad y etiquetado. Los Estados miembros conservan el derecho a restringir el cultivo dentro de sus territorios, incluso si el producto ha sido autorizado a nivel de la Unión Europea.
Mientras tanto, para el grupo NGT-1, las variedades vegetales se registrarán en la base de datos pública de la UE. Los materiales de propagación y las semillas también deberán estar debidamente etiquetados para garantizar que los agricultores dispongan de toda la información necesaria para tomar decisiones.
Además, la nueva normativa exige supervisar el impacto en la sostenibilidad de los cultivos con tecnología de próxima generación (TPN), para garantizar que esta tecnología esté orientada a alcanzar objetivos más amplios, como la adaptación al cambio climático, el uso eficiente de los recursos y el desarrollo agrícola sostenible.
Otro punto importante se refiere a los derechos de propiedad intelectual. La UE permite la protección mediante patentes para las tecnologías de NGT, pero esto no se aplica a los rasgos o secuencias genéticas que existen de forma natural o se crean mediante procesos biológicos naturales. Este enfoque busca incentivar la investigación y, al mismo tiempo, limitar el riesgo de monopolios sobre los recursos genéticos naturales.
Según la hoja de ruta aprobada, el reglamento entrará en vigor 20 días después de su publicación en el boletín oficial de la UE y se aplicará dos años después.
Expectativas para mejorar la resiliencia de la agricultura.
Las nuevas regulaciones han recibido un amplio respaldo de numerosas organizaciones que representan a las industrias internacionales de agricultura, alimentación y semillas.
Jessica Polfjärd, ponente del Parlamento Europeo sobre el expediente del Tribunal Nacional Verde, declaró:
» Esta es una victoria histórica para los agricultores europeos y para el futuro de Europa. Permitir la aplicación de nuevas técnicas genéticas les dará acceso a herramientas de mejoramiento modernas para desarrollar variedades de cultivos más resistentes a plagas y enfermedades, condiciones climáticas extremas y nuevos desafíos en la producción agrícola.
Más de 30 organizaciones que representan a la cadena de valor agrícola y alimentaria europea también emitieron una declaración conjunta expresando su apoyo al nuevo marco legal. Estas organizaciones argumentaron que la normativa establece un equilibrio entre innovación, seguridad y transparencia, al tiempo que facilita el desarrollo de variedades de cultivos mejor adaptadas al cambio climático, las plagas y la escasez de recursos.
CropLife International considera esto un hito significativo para la innovación en la agricultura y los sistemas alimentarios. En su declaración oficial, CropLife International enfatizó:»
Fuente: Báo Đại biểu Nhân dân
































