“El estrés hídrico persistente” en buena parte de Europa ha reducido las expectativas de rendimiento de los cultivos de invierno en varias regiones y “genera inquietudes para los cultivos de verano a medida que aumenta la demanda de agua”. Este es el panorama que recoge el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea en su último informe MARS sobre seguimiento de los cultivos, que abarca el período comprendido entre el 1 de mayo y el 13 de junio.
El informe apunta, en primer lugar, que las condiciones de cultivo son, en general, favorables en Europa y que las previsiones de rendimiento de la UE, en conjunto, apuntan a rendimientos ligeramente superiores a la media de los últimos cinco años, aunque inferiores a las cifras del año pasado. Sin embargo, subraya que la sequía primaveral y la ola de calor de mayo han reducido las perspectivas de los cultivos de invierno en algunas zonas de Europa occidental, central y oriental. Además, crece la preocupación por los cultivos de verano por la escasa humedad del suelo en un momento en el que aumenta la demanda de agua. Añade que las altas temperaturas y las escasas precipitaciones pronosticadas hasta finales de junio en gran parte de Europa occidental y central intensificarán el estrés hídrico de los cultivos y pueden poner en peligro su potencial de rendimiento.
En lo que respecta a España, apunta que el desarrollo de los cultivos de invierno y primavera fue inicialmente favorable. Sin embargo, las condiciones secas y calurosas que se extendieron por gran parte del país a partir de mediados de mayo limitaron la acumulación de biomasa y afectaron a los cereales de invierno y primavera en algunas zonas durante la fase de llenado del grano.
Además, el informe hace referencia a los problemas en el centro-oeste de Francia, así como en su extremo oriental, centro de Italia y Sicilia, sur de la República Checa, oeste de Eslovaquia, la mayor parte de Hungría, el extremo occidental de Rumania y el suroeste de Alemania. También da cuenta de un persistente déficit de precipitaciones en Ucrania occidental y central. El pasado mes de mayo, el Centro Común de Investigación ya se hacía eco del impacto de las heladas tardías, que afectaron a la colza y al crecimiento de los cultivos de invierno, en Hungría, oeste de Rumania, Polonia, República Checa y Lituania. Es previsible que el próximo informe recoja nuevos impactos por el calor, que continúa en buena parte de Europa.
Fuente: Agropopular
































