Autor: Carlos Meza, CEO Terragénesis, experto en Agricultura Regenerativa.
Redacción: Portal Agro Chile.

Un cambio de paradigma en el manejo de plagas

Durante más de medio siglo, el manejo de plagas agrícolas ha estado dominado por un mismo principio: reducir las poblaciones de insectos mediante insecticidas cada vez más eficaces. Sin embargo, la creciente resistencia a los plaguicidas, los efectos sobre organismos benéficos y la limitada persistencia de muchos tratamientos demuestran que este enfoque, aunque necesario en determinadas situaciones, no siempre resuelve el problema desde su origen biológico.

En el caso de Thrips parvispinus, una de las plagas emergentes más importantes en cultivos de pimiento y otras hortalizas, esta limitación es especialmente evidente. Las explosiones poblacionales suelen repetirse incluso después de aplicaciones químicas intensivas. Esto sugiere que el éxito del insecto no depende únicamente de su capacidad para sobrevivir a los tratamientos, sino también de su habilidad para modificar la respuesta fisiológica de la planta hospedera.

La pregunta, por tanto, deja de ser «¿cómo eliminamos al trips?» y pasa a ser «¿cómo evitamos que el trips convierta a la planta en un hospedero ideal para reproducirse?»

La visión de Terragenesis: Biological Intelligence aplicada al manejo de plagas

En Terragenesis entendemos que el futuro de la agricultura regenerativa no consiste únicamente en reemplazar moléculas químicas por productos biológicos. El verdadero avance es comprender y gestionar las redes biológicas que determinan la salud y la resiliencia del cultivo.

Desde esta perspectiva, el manejo de Thrips parvispinus no debe centrarse exclusivamente en reducir la población del insecto, sino en impedir que este reconfigure la fisiología del hospedero. Tecnologías capaces de fortalecer el microbioma, potenciar la Resistencia Sistémica Inducida y mantener activa la señalización del ácido jasmónico pueden transformar a la planta en un hospedero menos favorable para la alimentación y la reproducción del trips.

Este enfoque integra microbiología, fisiología vegetal y ecología de insectos en una estrategia preventiva y sostenible. En lugar de reaccionar frente a una plaga establecida, busca mantener la funcionalidad biológica de la planta desde el inicio del cultivo.

Ese es el principio de la Biological Intelligence: utilizar el conocimiento de las interacciones biológicas para que la propia planta, apoyada por su microbioma, conserve el control sobre sus procesos fisiológicos y reduzca la capacidad de los organismos perjudiciales para explotarla. En este modelo, la biología deja de ser un complemento del manejo agronómico y se convierte en el eje central sobre el que se construye una agricultura más resiliente, productiva y sostenible.

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