Los correos electrónicos de phishing generados con inteligencia artificial alcanzan una tasa de interacción 4,5 veces superior a la de los ataques tradicionales, según el Microsoft Digital Defense Report 2025. Especialistas advierten que este nuevo escenario exige a las pequeñas y medianas empresas fortalecer sus procesos de verificación antes de realizar pagos o acceder a financiamiento.

La inteligencia artificial está transformando la manera en que operan los ciberdelincuentes. De acuerdo con el Microsoft Digital Defense Report 2025, los correos de phishing creados con apoyo de inteligencia artificial registran una tasa de interacción del 54%, frente al 12% de los ataques convencionales, lo que demuestra el creciente nivel de sofisticación que están alcanzando estas amenazas.

Aunque este fenómeno afecta a organizaciones de todos los tamaños, las pequeñas y medianas empresas enfrentan una vulnerabilidad particular. En muchas de ellas, una misma persona concentra funciones de cobranza, pagos, administración y finanzas, reduciendo las instancias de control y aumentando la exposición frente a correos fraudulentos, suplantaciones de identidad o instrucciones de pago adulteradas.

Para José Tomás Vial, sociofundador de Vision Capital, el desafío no consiste en desconfiar de la inteligencia artificial, sino en comprender que esta tecnología también está siendo utilizada para perfeccionar los mecanismos de fraude.

“La inteligencia artificial representa una enorme oportunidad para hacer más eficientes los procesos financieros, y nosotros mismos la utilizamos para fortalecer nuestras capacidades de análisis y verificación. Sin embargo, también está permitiendo que las estafas sean mucho más convincentes. Hoy verificar la información antes de autorizar un pago o financiar una operación dejó de ser una buena práctica para convertirse en una necesidad.”

El ejecutivo explica que este escenario tiene un impacto directo en la industria del factoring, donde la autenticidad de la documentación y la validación de la información forman parte esencial de la evaluación de una operación. A su juicio, la tecnología permite acelerar procesos y mejorar la detección de inconsistencias, pero nunca debe sustituir los protocolos internos de control ni el criterio profesional.

“Las pymes suelen operar con equipos más reducidos y procesos más ágiles, lo que las obliga a ser especialmente rigurosas en la verificación de antecedentes, cambios de cuentas bancarias o instrucciones de pago. La mejor defensa hoy no es dejar de utilizar inteligencia artificial, sino combinar sus beneficios con procedimientos sólidos de validación”, agrega Vial.

Frente a este nuevo escenario, los especialistas recomiendan confirmar cambios de cuentas bancarias mediante canales distintos al correo electrónico, establecer dobles verificaciones para operaciones sensibles, mantener actualizados los protocolos internos y capacitar periódicamente a los equipos. En un entorno donde la inteligencia artificial fortalece tanto a las empresas como a quienes buscan defraudarlas, la capacidad de verificar información se ha convertido en un activo estratégico para proteger la continuidad financiera de las pymes.

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