La investigadora postdoctoral y Dra. en Nutrición y Alimentos, Mónica Flores representó al Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) en una instancia internacional dictada por el INTA de Argentina con financiamiento del OIEA. En la oportunidad, se destacaron las capacidades de infraestructura y capital humano especializado con que cuenta Chile para aplicar este tipo de tecnologías aplicadas a la agricultura.
El Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) fortalece sus capacidades científicas en biotecnología aplicada al fitomejoramiento tras la participación de la investigadora postdoctoral Dra. Mónica Flores en el Curso Regional de Capacitación sobre los Principios Generales de las Técnicas de Mejora Genética por Inducción de Mutaciones.
La capacitación, ejecutada en el Instituto de Genética del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA, Buenos Aires, Argentina), se enmarca dentro del acuerdo de cooperación regional ARCAL CXCVIII (Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe). El evento fue impulsado y financiado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) -agencia asociada a la FAO- dentro de un programa enfocado en la mejora de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad agroalimentaria en América Latina y el Caribe.
El encuentro reunió a delegados e investigadores provenientes de Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Venezuela y Chile para abordar el uso de agentes físicos -como la radiación gamma y los rayos X- y químicos con la finalidad de acelerar los procesos de mutagénesis. Esta aproximación permite incrementar la variabilidad genética en cultivos clave y seleccionar características de interés, como la resistencia a plagas, enfermedades y condiciones de estrés hídrico.
Múltiples aplicaciones en el agro latinoamericano
Durante el curso, se analizaron diversas problemáticas regionales que se intentan resolver mediante mutagénesis. Entre ellas destacan la búsqueda de resistencia al hongo Fusarium raza 4 tropical en el banano, el control de malezas en el cultivo de arroz y el mejoramiento en leguminosas como arvejas y lentejas.
Asimismo, las jornadas sirvieron para derribar mitos respecto al uso de tecnologías nucleares en el ámbito vegetal. «Hay que romper el estigma de que la energía nuclear suena a bomba atómica o a desastre; este es un uso pacífico y seguro. Los tratamientos se realizan bajo estrictos resguardos. Las semillas no quedan radiactivas ni representan ningún riesgo para la salud ni para el ser humano; simplemente se expone el material vegetal a una radiación controlada por breves minutos para estimular la variación genética que de forma natural tardaría décadas en ocurrir. Es una forma de acelerar los eventos de mutación.», explica la Dra. Mónica Flores.
Chile: Capital humano de excelencia e infraestructura estratégica
A diferencia de otros países de la región que no cuentan con la infraestructura necesaria para irradiar material biológico y deben enviar sus muestras al extranjero, Chile posee capacidades instaladas. En este sentido, CEAF mantiene una alianza estratégica activa con la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN).
«Tuvimos la oportunidad de comprobar que en otros países no se cuenta con los equipos para irradiar sus semillas o cultivos in vitro y deben recurrir a acuerdos internacionales para procesar sus muestras. Nosotros tenemos la fortuna de que en Chile contamos con todas las capacidades tecnológicas e institucionales a través de la CCHEN para tratar nuestro propio material vegetal”, destaca la científica.
La investigadora subrayó que el CEAF posee el equipamiento técnico de última generación y un capital humano multidisciplinario altamente calificado instalado en la región de O’Higgins para desarrollar el trabajo de mejoramiento genético a partir de la inducción de mutaciones.
Aplicación actual en CEAF: Programa de Cucurbitáceas
El CEAF ya cuenta con una trayectoria concreta en el uso de estas biotecnologías. Actualmente se ejecuta el programa de mejoramiento genético de portainjertos de cucurbitáceas (basado en Lagenaria siceraria o calabaza) dentro del proyecto CHI5055, financiado por la OIEA.
En esta iniciativa participa activamente el Dr. Ariel Salvatierra, Investigador Principal de la Línea de Investigación Hortícola de CEAF, en estrecha colaboración con la CCHEN.
El proyecto ya se encuentra en la generación avanzada M4 tras la mutagénesis inducida. A partir de dos ecotipos chilenos originarios de Illapel y Osorno, el equipo evalúa la variabilidad obtenida para seleccionar líneas mutantes que evidencien tolerancia al estrés hídrico. El objetivo final es desarrollar portainjertos más resistentes y mejor adaptados al territorio nacional para la producción de sandías en el país.
Adicionalmente, los conocimientos adquiridos en el curso internacional abren proyecciones para explorar el uso de inducción de mutaciones en otras especies de interés agroalimentario nacional, como las leguminosas de secano.
Con esta participación internacional, el CEAF reafirma su posición de liderazgo en el desarrollo de ciencia aplicada, fortaleciendo las capacidades del capital humano chileno y aprovechando el uso pacífico de la energía nuclear para responder a los desafíos agrícolas y climáticos del país.



































