Por Gustavo Cardemil K y Nikita Gulin. 

Durante la última década, el sector agrícola ha experimentado una transformación silenciosa pero profunda. Más allá de los cambios productivos tradicionales, hoy el verdadero motor de competitividad está dado por la adopción de tecnologías digitales en el campo, analíticas y financieras que están redefiniendo no solo la forma de producir frutas y alimentos, sino también la manera en que los proveedores para el agro evalúan los riesgos del negocio y acompaña el desarrollo del sector agroexportador.

La convergencia entre agrotecnología (AgTech) y finanzas (FinTech) está modificando la relación histórica entre productores, proveedores, exportadores y entidades financieras, generando nuevas oportunidades, pero también nuevos desafíos.

Digitalización del agro: de la intuición al dato

El agro ha avanzado de forma relevante en la adopción de tecnologías orientadas a la captura y análisis de datos productivos. Herramientas como software de riego, sensores de humedad de suelo, cámaras y sensores de canopia y fruta, estaciones meteorológicas, imágenes satelitales, drones, control de cosecha con QR, ERP especializados o plataformas de gestión agrícola, permiten hoy monitorear cientos de variables críticas del negocio agrícola en tiempo real. 

Por otro lado, y como ejemplo, a nivel gubernamental en Chile, el Ministerio de Agricultura por medio de CIREN y su plataforma de Infraestructura de Datos Espaciales (IDE), datos georreferenciados, incluyendo Roles (números) tributarios, registros de perímetros legales de fundos, cultivos principales, calidades de uso de suelo, riesgos de erosión, entre muchos otros. De igual forma, la Dirección general de Aguas (DGA), tiene sus registros de aguas superficiales y subterráneos georreferenciados, y el Servicio de Impuestos Internos (SII) tiene registros de cada propiedad (Roles) debidamente georreferenciado e identificado, con sus respectivos avalúos fiscales, una primera referencia del valor comercial del bien que es, finalmente, la garantía real para los bancos u otros acreedores hipotecarios. 

En definitiva, hoy existe una paradoja: nunca antes hubo tanta información agrícola disponible, y nunca antes la banca agrícola había utilizado tan poco de esta información en sus procesos de evaluación y monitoreo del riesgo agro financiero. 

En general, los informes agrícolas de ingreso para nuevos clientes en la banca siguen haciéndose como hace 10 o incluso 20 años, con una visita presencial de un especialista al fundo y elaboración posterior de un reporte, que es costoso, lento y sujeto de múltiples errores, de las más variadas causas. Igualmente, los informes de revisión anual en la banca, ocurren con una visita antes o luego de cosecha, donde el banco o acreedor confirma si la situación actual cumple las proyecciones, y si el escenario para el siguiente año es mejor o peor. En 365 días pasan muchas cosas, y el banco normalmente no se entera, de un cambio relevante o ’material’ sino hasta que es muy tarde. 

Google News Portal Agro Chile
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Agro Chile