Esta medida llega en un momento crucial para Perú, donde actualmente rige una moratoria sobre el cultivo de organismos transgénicos hasta 2035. Al crear un marco legal predecible, el gobierno busca fortalecer a los institutos de investigación y universidades locales para que desarrollen cultivos mejor adaptados al cambio climático y la escasez de recursos. David Castro, director de Recursos Genéticos y Bioseguridad, enfatizó que la conservación de la rica biodiversidad del Perú y la promoción de la biotecnología son objetivos complementarios que ahora se guiarán por evidencia científica rigurosa.
Las nuevas regulaciones alinean a Perú con una creciente tendencia global adoptada por más de 30 países, entre ellos Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Japón y miembros de la Unión Europea. Para el sector agrícola peruano, esto podría revolucionar la producción de alimentos básicos, como papas y arroz, así como exportaciones de alto valor como arándanos y aguacates. Al fomentar el desarrollo de variedades resistentes a plagas y de bajo consumo de agua, las directrices posicionan a Perú para fortalecer su seguridad alimentaria y competitividad internacional, manteniendo al mismo tiempo altos estándares de bioseguridad.



































