• Este sistema de poda mecanizada irrumpe en un cultivo que llevaba décadas sin evolucionar en este manejo, introduciendo una arquitectura más controlada, eficiente y preparada para el futuro del aguacate.

    El cultivo del aguacate vive un momento decisivo. La expansión de superficie en España ha coincidido con una realidad que el sector ya no puede ignorar: falta mano de obra, aumentan los costes y los sistemas tradicionales de poda, basados en aclareos manuales y árboles cada vez más altos, están llegando a su límite operativo.

    Mientras el cultivo avanza en riego, nutrición, digitalización o control de plagas, la poda sigue siendo el gran territorio pendiente. En cultivos leñosos como almendro, pistacho, nogal o incluso cítricos, la evolución ha sido lenta y desigual, pero se está dando. Sin embargo, en el aguacate, pese a su creciente importancia, está aún más dormida.

    Poda aragonesa en aguacate

    La Poda Aragonesa no surge de la teoría, sino de la práctica. Antonio Poblador, director de Poda Aragonesa 4.0 lleva 28 años aplicando esta técnica en otros cultivos. Un sistema que ya se ha implementado en almendro, pistacho, nogal, pecano, avellano, encina trufera, cítricos y olivar superintensivo. Siempre con el mismo objetivo: reducir la dependencia de mano de obra, controlar la arquitectura del árbol y mejorar la entrada de luz. Y siempre enfrentándose a la misma resistencia inicial: “esto no puede ser”, “el árbol se secará”, “estáis locos”.

    La técnica se basa en cortes mecanizados con discos, realizados con ángulos específicos que permiten controlar altura, anchura y volumen, creando muros frutales más accesibles, más iluminados y fáciles de manejar.

    La clave no es cortar por cortar, sino entender la fisiología del árbol y adaptar la intervención a cada parcela, algo que Antonio Poblador recalca: “Cada plantación es distinta y por lo tanto hay que hacerla de forma distinta.”

    Por qué el aguacate necesita una poda diferente

    El manejo tradicional del aguacate se basa en aclarar ramas, lo que provoca que las ramas que quedan se hagan más grandes, más altas y difíciles de controlar. El resultado es un árbol voluminoso, con zonas interiores sombreadas, con riesgo para los operarios y con una recolección que, en España, por normativa laboral, por costes y por falta de trabajadores, no puede replicar los modelos de otros países. Poda aragonesa

    La Poda Aragonesa propone lo contrario: árboles más bajos, más compactos, mejor iluminados, más accesibles para futuras formas de recolectar (robots o drones), y con menor dependencia de mano de obra especializada.

    “En un cultivo donde la luz determina la productividad y donde la mecanización será imprescindible, esta técnica marcará la diferencia entre explotaciones que son eficientes y las que no”, añade el director de Poda Aragonesa.

    La finca de aguacate pionera bajo este sistema de poda cuenta con árboles de 2, 3 y 4 años. Aunque Antonio Poblador recomienda empezar desde el primer año, la prueba ha sido reveladora. Los técnicos, inicialmente reacios, cambiaron de opinión al ver cómo funcionaba la máquina, cómo quedaban los cortes y cómo respondían las plantas. “Cuando vieron cómo quedaban las plantas después del pase de los discos, su opinión había cambiado”, apunta poblador.

    La respuesta del aguacate ha sido positiva: brotación vigorosa, cortes de pequeño calibre y una estructura más equilibrada. Esta finca se convierte así en un laboratorio real para un cultivo que necesita soluciones urgentes.

    Aunque la técnica está en fase inicial en este cultivo, los beneficios esperados, basados en su comportamiento en otros leñosos, son claros: una arquitectura más controlada, mayor entrada de luz, reducción de costes de poda, mayor seguridad para los operarios, compatibilidad con recolección mecanizada futura, menor alternancia y una mayor eficiencia productiva por metro cúbico de copa.

    Un cambio que llegará por necesidad o por convicción

    Antonio Poblador lo resume con una frase que ya es casi un lema: “A esta poda entraremos por necesidad o por convicción.” El sector del aguacate se enfrenta a un escenario donde la mecanización no es una opción, sino un destino. La Poda Aragonesa no pretende sustituir el conocimiento técnico existente, sino abrir una vía nueva, más eficiente y más adaptada al futuro del trabajo agrícola.

    La primera finca de aguacate del mundo ya está podada. Ahora empieza la parte más interesante: ver cómo responde el cultivo y cómo reacciona un sector que, tarde o temprano, tendrá que elegir entre seguir igual o evolucionar.

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Equipo Prensa
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