Estudio de Tattersall Campos muestra una valorización general de la tierra agrícola entre 2017 y 2025, en medio de menor disponibilidad hídrica y una oferta de suelo cada vez más acotada.
La menor disponibilidad de agua, la disminución de precipitaciones y la creciente competencia por recursos productivos están reconfigurando el mercado agrícola en la zona centro norte del país.
Así lo muestra un estudio elaborado por el Área de Estudios de Tattersall Campos, que analizó la evolución del mercado de suelo agrícola y de derechos de aprovechamiento de aguas en las regiones de Arica y Parinacota, Atacama, Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana, a partir de compraventas efectivamente inscritas entre 2017 y 2025.
El reporte concluye que el suelo agrícola mantiene una tendencia general de valorización en el período, aunque con diferencias relevantes entre regiones. En Arica y Parinacota, el precio promedio por hectárea aumentó desde $16,9 millones en 2017 hasta $28,2 millones en 2025, equivalente a un alza cercana al 66%. En Atacama, el valor promedio subió desde $13,9 millones hasta $23,8 millones por hectárea, mientras que Coquimbo alcanzó en 2025 su mayor valor de la serie, con $25,3 millones por hectárea.
En la zona central, Valparaíso pasó desde $18,9 millones por hectárea en 2017 a $25,6 millones en 2025, mientras que la Región Metropolitana aumentó desde $18,3 millones hasta $30,3 millones por hectárea, consolidándose entre las zonas de mayor valor dentro del universo analizado.
“Más que un movimiento puntual de precios, lo que estamos viendo es una revalorización de activos productivos que se han vuelto más escasos y más relevantes para sostener proyectos agrícolas en el largo plazo”, señala Alvaro Inostroza, subgerente de estudios de Tattersall.
El estudio también evidencia un mercado más selectivo en términos de superficie transada. Coquimbo concentró la mayor superficie del período, con 290.811 hectáreas transadas entre 2017 y 2025, aunque con una baja relevante desde 81.266 hectáreas en 2017 a 23.706 hectáreas en 2025. En la Región Metropolitana, la superficie transada cayó desde 24.320 hectáreas en 2017 a 3.325 hectáreas en 2025.
“Hoy el mercado agrícola no puede mirarse como un bloque homogéneo. La seguridad hídrica, la escala, la ubicación y el potencial productivo están pesando cada vez más en la valorización de cada activo”, agrega Inostroza.
En paralelo, el mercado de derechos de aprovechamiento de aguas muestra un comportamiento más heterogéneo. Según el reporte, los derechos subterráneos presentan mayor volatilidad en el norte chico: Atacama registra una baja en la mediana del precio por litro por segundo, desde $14 millones a $10 millones, mientras Coquimbo alcanzó un máximo de $23,4 millones por litro por segundo en 2023, para luego ubicarse cerca de $12,8 millones en 2025.
En derechos superficiales, las medianas muestran una evolución más estable. Valparaíso mantiene valores cercanos a $5 millones por litro por segundo; Atacama sube desde $4,4 millones hasta $6,6 millones; y Coquimbo y la Región Metropolitana cierran 2025 con medianas de $11,7 millones y $9,3 millones por litro por segundo, respectivamente.
“El agua se está evaluando con una lógica cada vez más técnica. No basta con mirar el valor nominal de un derecho; importan la cuenca, el tipo de fuente, la posibilidad real de ejercicio y la profundidad del mercado donde se transa”, explica Inostroza.
El informe concluye que tanto la tierra agrícola como los derechos de agua continuarán siendo activos estratégicos de largo plazo para el desarrollo agrícola. En un contexto de recursos hídricos más limitados, oferta acotada de suelo y cambios regulatorios tras la reforma al Código de Aguas de 2022, la disponibilidad y calidad de estos activos seguirán siendo factores determinantes en las decisiones de inversión.


































