- Con envíos por US$ 3.200 millones y 40 mil empleos en juego durante la temporada alta, la industria requiere adecuar las reglas de distribución horaria a sus ciclos productivos, asegurando condiciones de mutuo acuerdo y descanso regulado.
Chilealimentos planteó la necesidad urgente de avanzar hacia mecanismos de adaptabilidad laboral que permitan compatibilizar la jornada de 40 horas con la realidad de la agroindustria, cuya producción se concentra de manera crítica en pocos meses del año. El gremio señaló que el sector enfrenta la misma realidad de estacionalidad que el turismo, por lo que resulta indispensable contar con herramientas de adaptabilidad equivalentes para asegurar la viabilidad de la actividad.
En ese sentido, el gremio respaldó el informe final de la Mesa de Reactivación Laboral, documento que reúne 22 medidas para impulsar el empleo y mejorar la productividad, destacando que para la agroindustria es imperativo contar con alternativas como la promediación de jornadas.
«La fruta madura cuando madura. Nuestras plantas reciben grandes volúmenes de materia prima en períodos muy acotados y deben operar de manera continua para evitar pérdidas. Enfrentamos exactamente la misma realidad de estacionalidad que hoy se reconoce para el turismo, por lo que requerimos el mismo tratamiento en materia de adaptabilidad laboral», señaló Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos.
Cada año, en un período de tres a cinco meses, las plantas agroindustriales procesan frutas y hortalizas para transformarlas en conservas, congelados, pulpas y jugos, concentrando gran parte de su actividad durante la cosecha. La naturaleza perecible de la materia prima obliga a mantener operaciones continuas y una alta capacidad de respuesta durante los períodos de mayor producción.
Dadas estas características, la reducción de jornada impacta de manera especialmente intensa a este sector, pues disminuye las horas ordinarias disponibles para cubrir procesos que, por su naturaleza estacional, continua y altamente concentrada, no pueden reducirse en la misma proporción ni reorganizarse fácilmente bajo las reglas generales de distribución de jornada. De ahí la necesidad de contar con herramientas que permitan distribuir las horas de trabajo de acuerdo con la estacionalidad de la producción, sin modificar el promedio legal.
Garantías y respeto a los derechos laborales
Desde Chilealimentos enfatizaron de manera categórica que cualquier esquema de adaptabilidad laboral que se implemente debe tener como base intransable el bienestar y el pleno respeto a los derechos de los trabajadores.
Para el gremio, la aplicación de estas medidas debe darse bajo condiciones transversales rigurosas, que incluyan el consentimiento expreso y voluntario de cada trabajador, una regulación clara y previa de las jornadas, evaluaciones técnicas de los riesgos laborales y la fatiga, y una fiscalización reforzada por parte de la Dirección del Trabajo u autoridad competente. De esta manera, la adaptabilidad se proyecta como una herramienta de mutuo beneficio que garantiza la salud y seguridad de los equipos de trabajo a la par de la continuidad operacional.
Para fortalecer la producción agroindustrial chilena, impulsar su competitividad, generar empleo y avanzar hacia un crecimiento sostenible, el sector requiere establecer medidas como la promediación de la jornada en ciclos semestrales o anuales; turnos especiales para operaciones continuas; bancos de horas regulados y un sistema excepcional adaptado a la realidad de las plantas agroindustriales.
«Lo que se necesita no es trabajar más horas, sino organizarlas de una manera distinta para responder a una realidad productiva estacional e ineludible. Es una fórmula que permite compatibilizar el cuidado y la protección de los trabajadores con la sustentabilidad y la competitividad de nuestro sector», agregó Mira.
Chilealimentos reiteró su disposición a colaborar con el Ejecutivo y el Congreso en el desarrollo de mecanismos que permitan compatibilizar las nuevas normas laborales con las características propias de las actividades estacionales, sobre la base del diálogo social y la protección del empleo formal.


































