El campo peruano vuelve a recordar que en la agricultura el clima siempre tiene la última palabra. Aunque la superficie dedicada a la uva de mesa alcanzará una cifra récord de 27.000 hectáreas durante este ciclo —frente a las 23.748 de la temporada anterior—, el volumen de fruta apto para el mercado exterior no acompañará ese crecimiento. Según el primer informe de la Asociación de Productores de Uva de Mesa del Perú (PROVID), el país prevé enviar 82,65 millones de cajas de 8,2 kilos, lo que representa una contracción cercana al 5% respecto a la cosecha precedente.

El principal responsable de este desacople entre área sembrada y rendimiento es el impacto del Fenómeno del Niño, cuyas alteraciones térmicas e hídricas mermaron la productividad de las plantas. La asociación gremial advierte que el escenario aún es dinámico y que el pronóstico definitivo dependerá de la evolución meteorológica en los valles productivos durante las próximas semanas.

A este panorama se suma una alteración en el calendario de recolección. Los productores tanto del norte como del sur del país se preparan para iniciar las faenas entre una y dos semanas antes de lo habitual. Este adelanto presiona la logística y la planificación comercial en una ventana exportadora que tradicionalmente se extiende entre los meses de octubre y abril.

Los antecedentes respaldan la cautela del sector. En temporadas anteriores golpeadas por eventos climáticos similares, como las campañas 2017/2018 y 2023/2024, los envíos totales peruanos retrocedieron un 13% y un 12% respectivamente, con caídas que en el norte llegaron a superar el 30%. La experiencia ha demostrado a la industria que una mayor cantidad de parrones no garantiza automáticamente un incremento en el volumen final si las condiciones ambientales no acompañan.

A pesar de estos vientos en contra, la uva de mesa peruana mantiene una presencia consolidada en las principales góndolas del mundo. Estados Unidos sigue siendo el destino prioritario con más de la mitad de las exportaciones, seguido por el mercado europeo con un 22%, Latinoamérica con un 16% y participaciones menores en Asia y Canadá. Frente al nuevo ciclo, los exportadores ajustan sus estrategias comerciales para defender el valor de la fruta y responder con precisión a la demanda global.

Adelanto

Paralelamente a la estimación, el ejercicio 2026-2027 de la uva de mesa peruana comenzará antes de lo habitual en algunas de sus principales zonas productoras.  Según PROVID las cosechas presentan un adelanto estimado de entre 7 y 15 días tanto en el norte como en el sur del país, configurándose como uno de los factores más relevantes de la nueva temporada.

El dato adquiere especial importancia para una industria cuyas exportaciones se concentran históricamente entre las semanas 41 y 13, período en el cual Perú despliega buena parte de su oferta en los mercados internacionales.

La modificación en los tiempos de cosecha se produce en un escenario productivo que PROVID califica como atípico y marcado por importantes desafíos climáticos. A ello se suma una mayor variabilidad en los resultados esperados para la temporada, razón por la cual las estimaciones estarán sujetas a seguimiento y eventuales actualizaciones.

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Equipo Prensa
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