¿Qué pasaría si comer una mora dejara de significar encontrarse con pequeñas semillas entre los dientes? ¿O si en el futuro fuera posible disfrutar de una cereza sin tener que retirar su carozo? Lo que parece un cambio menor para el consumidor representa, en realidad, una nueva forma de abordar el mejoramiento de los alimentos, poniendo la innovación al servicio de necesidades concretas.

La empresa estadounidense Pairwise está trabajando en nuevas variedades de frutas mediante edición genética, entre ellas moras con semillas reducidas o eliminadas y cerezas sin carozo. También ha desarrollado plantas de mora más compactas, capaces de cultivarse con mayor densidad y aprovechar de mejor manera el espacio disponible, aumentando la productividad. Estas últimas ya se están produciendo en Colombia y sus moras se están comercializando en ese país y en EEUU.

El objetivo detrás de estos proyectos es crear frutas que sean mejores para quienes las consumen y más eficientes para quienes las producen. En el caso de las moras, eliminar sus semillas busca resolver una de las principales molestias asociadas a su consumo, mientras que el desarrollo de cerezas sin carozo apunta a transformar una de las particularidades más conocidas de esta fruta, facilitando su consumo y abriendo nuevas posibilidades para su comercialización. La experiencia podría posteriormente extenderse a otros frutos de carozo, como duraznos y ciruelas.

Para Chile, donde la producción frutícola constituye una de las principales fortalezas del sector agroexportador, estos avances adquieren especial relevancia. La industria nacional enfrenta el desafío permanente de diferenciar su oferta, incorporar mayor valor y responder a consumidores que buscan productos más convenientes y adaptados a sus necesidades.

“Cuando hablamos de innovación agrícola, no se trata solamente de producir más, sino de preguntarnos cómo podemos producir alimentos que respondan mejor a las necesidades de las personas y que, a su vez, sean de mejor calidad. Una mora sin semillas o una cereza sin carozo puede parecer algo sencillo, pero detrás hay una apuesta por hacer que la innovación tenga un impacto concreto en nuestra alimentación cotidiana y que los consumidores perciban los beneficios de manera directa”, señala el Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio.

La edición genética permite realizar modificaciones específicas en las plantas para obtener características determinadas, complementando el mejoramiento vegetal tradicional y abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo de variedades agrícolas. En este contexto, atributos como la ausencia de semillas o carozos, un menor tamaño de las plantas o una mayor eficiencia productiva pueden convertirse en elementos relevantes para la agricultura del futuro.

Para Chile, esta mirada representa una oportunidad. El país posee una industria frutícola reconocida internacionalmente que, al incorporar más innovación, puede desarrollar productos diferenciados que serán clave para mantener la competitividad y responder a las nuevas expectativas de los mercados.

Desde el 2017, Chile ya cuenta con una aproximación regulatoria, supervisada por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG), que, cumpliendo ciertos requisitos y exigencias, autoriza el uso de la edición genética en plantas de interés agrícola.

https://www.wired.com/story/seedless-blackberries-cherry-bushes-future-of-food/

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