Ocho líneas de frutillas desarrolladas con edición genética recibieron un reconocimiento regulatorio en el país británico. La innovación busca extender la temporada de producción y abre nuevas posibilidades para mejorar la disponibilidad de fruta fresca.
Encontrar frutillas frescas durante una temporada más extensa podría ser una de las posibilidades que abra la innovación biotecnológica en la agricultura. En Inglaterra, ocho líneas de frutillas desarrolladas por la empresa estadounidense J.R. Simplot dieron un paso clave hacia su eventual comercialización, luego de que las autoridades confirmaron que cumplen los criterios establecidos para los cultivos obtenidos mediante mejoramiento de precisión o edición genética.
El avance consiste en desarrollar plantas capaces de florecer y producir frutos más de una vez por temporada (condición conocida como remontancia). Para lograrlo, mediante la herramienta CRISPR, los investigadores editaron genéticamente e inactivaron distintas copias de un gen implicado en la regulación de la floración en la frutilla cultivada (Fragaria × ananassa).
La innovación apunta al desafío concreto de desarrollar variedades que respondan mejor a las necesidades de productores y consumidores. Una temporada de cosecha más extensa otorga mayor flexibilidad a los agricultores, amplía los períodos de abastecimiento de fruta y contribuye a reducir la dependencia de las importaciones en determinadas épocas del año.
“Este avance muestra cómo la innovación biotecnológica puede traducirse en beneficios concretos para la agricultura, los consumidores y el abastecimiento de alimentos. Si estas plantas llegan a suelo nacional, donde las frutillas son tan apreciadas por la gente, habría beneficios para toda la cadena de valor de esta fruta”, señala el Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio.
El reconocimiento fue otorgado por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra), tras una evaluación científica favorable. La determinación establece que las ocho líneas cumplen los criterios británicos de mejoramiento de precisión, que consideran modificaciones genéticas que también podrían obtenerse mediante métodos convencionales de mejoramiento vegetal.
El caso refleja cómo las nuevas herramientas de mejoramiento vegetal como la edición genética, están ampliando las posibilidades de innovación en cultivos de consumo cotidiano. Más allá del desarrollo tecnológico, el desafío es convertir estos avances en soluciones que contribuyan a una producción agrícola más flexible y a una oferta de alimentos que responda mejor a las necesidades del mercado.
La producción comercial dependerá de la selección definitiva de las líneas, de su registro para producción y de las autorizaciones alimentarias aplicables. Por ahora, no se ha informado de una fecha concreta para su llegada a los supermercados.
Más información en: https://chilebio.cl/2026/10/16/frutillas-editadas-crispr-inglaterra/






































