La agricultura es como la vida; siempre se va cuesta arriba, pero cuando se llega a la cima, la vista es hermosa

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Izzamar Cayo, agricultora del Valle de Lluta:

“La agricultura es como la vida; siempre se va cuesta arriba, pero cuando se llega a la cima, la vista es hermosa”

  • Esta joven aymara es la presidenta de la Mesa de Jóvenes Rurales de Arica y Parinacota y hace algunos días fue reconocida como una de las líderes de la región por parte de La Estrella de Arica.

Arica; 27 de nov. de 18.- Izzamar Cayo, agricultora del sector Valle Hermoso en el valle de Lluta de Arica, tiene como uno de sus primeros recuerdos de infancia llegar del colegio a casa, cambiarse de ropa de inmediato y correr a ayudar a sus padres en sus labores agrícolas; es que el amor de Izzamar por el campo, sin duda, viene en su ADN.

Este último año la vida de esta joven agricultora, orgullosa de su etnia aymara, ha dado un vuelco positivo en todo sentido; a sus 26 años no sólo se transformó en la presidenta de la Mesa de Jóvenes Rurales de Arica y Parinacota, sino que, además, tuvo la oportunidad de participar en una gira al País Vasco, España, junto a otros jóvenes agricultores de todo Chile, en la cual conoció Bilbao.

Por otra parte, cumplió el sueño de dar charlas en colegio acerca de la labor de los agricultores y el valor de los productos locales, pero eso no es todo; fue reconocida como uno de los jóvenes líderes de la región por el diario La Estrella de Arica.

El amor por el campo es más fuerte

La familia de Izzamar es de Camiña y siempre se dedicó a la agricultura. Ella tenía pocos meses de vida cuando se trasladaron al Valle de Lluta, mismo lugar en el cual ahora junto a su pareja producen cebollas, ajos, choclos y beterragas.

“Mi familia al principio no quería que me dedicase a la agricultura, sino que me dedicara a la administración de empresas, lo cual estudié, pero mi decisión fue firme; amo el campo y aunque sé que me lo decían porque es una vida sacrificada, no hay nada más lindo que producir alimentos; de hecho, es lo que quisiera inculcarles a mis hijos en el futuro”, explica emocionada la orgullosa agricultora.

Desde fines del año pasado Izzamar se transformó en la presidenta de la Mesa de Jóvenes Rurales regional, la cual reúne a casi 70 campesinos y campesinas menores de 35 años de los valles de Azapa, Lluta, Codpa, Chaca, Vitor y de las comunas de Putre y General Lagos.

Esta mesa quedó conformada en noviembre de 2017, con el apoyo del Ministerio de Agricultura y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), y para su líder, la misión es clara: “quisiera romper con la imagen de que los jóvenes somos flojos; tenemos muchas ganas de forjar el futuro de nuestros hijos” y agregó que: “la fuerza de nosotros, los jóvenes debe ser un aporte para el desarrollo y crecimiento de las zonas rurales de la región. Creo que el trabajo de esta mesa regional es fundamental, porque así podremos dejar una huella y lograr que se valore nuestro trabajo, que es muy sacrificado, pero en el cual con perseverancia se puede obtener maravillosos resultados”.

Izzamar destaca que, gracias dos convenios Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE) e INDAP ya han logrado capacitarse en energías renovables no convencionales, más específicamente en el uso de paneles solares, y en el manejo de plaguicidas.

Por otra parte, indica que una de las mayores problemáticas de los agricultores jóvenes es que más del 85% de ellos son arrendatarios, lo cual los estanca en materia de innovación, por lo que trabajaremos prontamente en encontrar vías de solución de modo que la juventud ni abandone sus proyectos agrícolas.

Euskal Herrirako bidaia (Gira al País Vasco)

Durante el 2017, la presidenta de la Mesa de Jóvenes Rurales participó en una gira al País Vasco, instancia llevada a cabo gracias a un convenio INDAP-ProChile. En este viaje cual conoció Bilbao, lugar en el conoció el apoyo que el Gobierno Vasco le entrega a los agricultores, además de ejemplos de cooperativismo.

“Me llamó mucho la atención cómo valoran la labor de los agricultores locales y la producción. Ese respecto y cuidado me gustaría implementarlo en nuestra región”, expresó esta joven agricultora que, a futuro quisiera trabajar tanto en agroturismo como en la elaboración de derivados de sus hortalizas, tales como cebolla deshidratada, snack de beterragas y pasta de ajo, para lo que se ha autoimpuesto el plazo de un año.

Pero Izzamar no solo trabaja con sus pares, sino que también desarrolla una importante labor en colegios, mediante la cual acerca a los niños de la región a la labor agrícola y le enseña acerca del valor de los productos de los valles de la región.

En esta tarea, el Colegio Saucache ha sido un gran aliado y parte de su alumnado ha conocido la parcela donde Izzamar trabaja, también han asistido a ferias vocacionales y han participado en charlas en las cuales esta joven aymara les recalca que “la agricultura implica mucho esfuerzo, porque es como la vida; siempre se va cuesta arriba, pero cuando se llega a la cima, la vista es hermosa”.

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