Atacama: Proyecto logra sistema de alto rendimiento y baja carga de plaguicidas en producción de tomates

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La producción tradicional de tomates, en promedio, usa quince aplicaciones de químicos para controlar plagas. Seguimiento en todo el ciclo productivo y adecuación de técnicas de cultivo facilitaron la obtención productos con valor agregado, menores costos operativos y bajo impacto ambiental.

Viernes 01 de marzo en 2019.- “Los consumidores preguntan qué le estamos echando a los tomates por su mejor sabor y olor”, dice Emilio Saavedra, agricultor del sector Canto del Agua, al sur de la región de Atacama, quien en pocas semanas venderá toda su producción, tras introducir un sistema de alto rendimiento y de baja carga de insecticidas.

El proyecto “Aplicación de Sistemas de Detección Temprana y Control de Bajo Impacto Ambiental de Plagas y Enfermedades en Cultivos de Hortalizas para la Obtención de Productos Saludables”, financiado con recursos del Gobierno Regional de Atacama, estableció una unidad demostrativa e implementó una propuesta fitosanitaria de bajo impacto ambiental, en un cultivo de tomate bajo invernadero.

En sólo dos aplicaciones de plaguicidas, en contraste con las quince que en promedio se realizaba, la propuesta de INIA obtuvo productos de alto valor agregado, al presentar una baja carga de químicos; reducción de costos operativos; menor impacto ambiental, y agricultores y profesionales capacitados.

 


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Panorama distinto al 2017, cuando Saavedra debió arrancar todas sus plantas por presentar ataques de nemátodos fitoparásitos y plagas como la polilla del tomate (Tuta absoluta) y mosquita blanca de los invernaderos (Trialeurodes vaporariorum). El investigador en Entomología y director del proyecto, Claudio Salas, recuerda que los agricultores de la zona desconocían los agentes que afectaban a sus cultivos. “La primera acción fue un análisis de suelo, encontrando gran presencia de nemátodos fitoparásitos. Nuestra prioridad, entonces, fue enseñar al agricultor sobre las acciones para reducir las poblaciones. Se orientó al agricultor en adquirir plantas injertadas con tolerancia a nemátodos, incorporación de materia orgánica y uso de nematicidas biológicos”, precisa.

Además, se utilizaron plantas de tomates injertadas con el fin de aumentar el vigor y la productividad del cultivo. Junto con medidas de control para plagas, se capacitó al agricultor en labores culturales orientadas a favorecer el vigor de las plantas a través de fertilización y poda adecuadas. En este punto, fue necesaria la adecuación de labores acorde al nuevo sistema productivo, en las etapas de plantación, fertilización y poda.

“Los resultados muestran cómo los conocimientos y la tecnología de INIA se pone al servicio de las necesidades, generando modernización y alto impacto en el control de plagas, inocuidad de los alimentos y las proyecciones económicas de nuestros agricultores”, comenta el Director de INIA Intihuasi, Edgardo Díaz.

En solo meses días se consiguió excelentes resultados, dice Salas: “hoy en dos tomates se hace un kilo, mientras que en 2017 no superaban el tamaño de una pelota de ping pong”.

Por su parte, el Secretario Regional Ministerial de Agricultura (S), Bernardo Rojas Campusano, señaló que “este proyecto es un avance sustancial en la inocuidad de los alimentos producidos en Atacama. Sin duda, nos quedan muchos desafíos, pero estamos avanzando y en esto hemos puesto nuestros esfuerzos de forma tal de cumplir con lo mandatado por nuestro Presidente Sebastián Piñera que permita que las pymes agrícolas, puedan mejorar su competitividad”.

La aplicación de insecticidas tuvo como criterio su nivel poblacional y umbrales de daño económico. El manejo de la de polilla del tomate utilizó como criterio de aplicación de insecticidas, las capturas de machos en trampas con feromona sexual. Además, se capacitó al agricultor para examinar  plantas y registrar la presencia de huevos y galerías en hojas. Respecto a mosquita blanca de los invernaderos, fue indispensable el monitoreo directo en plantas y la utilización de trampas cromáticas para detectar la presencia y migraciones del insecto al interior del invernadero.

Juan Castellón San Martín
Periodista INIA Intihuasi

INIA


 

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