CREAS, centro tecnológico en alimentos con base en la Región de Valparaíso, inició una nueva etapa junto a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, tras adjudicarse el primer lugar del Concurso de Centros Tecnológicos para la Innovación 2025. El nuevo ciclo, que se ejecutará en consorcio con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Técnica Federico Santa María, la Universidad del Biobío y la Universidad Austral de Chile, busca fortalecer su aporte a la transformación productiva de la industria alimentaria nacional ante el cambio climático.
“La iniciativa apunta a impulsar soluciones científico-tecnológicas que respondan a necesidades concretas del sector productivo, promuevan una producción más sostenible, ayuden a reducir la pérdida y desperdicio de alimentos y empujen la creación de productos con mayor sofisticación y valor agregado”, comentó María Elvira Zuñiga, directora del CREAS. En ese marco, el centro concentrará su trabajo en tres grandes áreas: mejora de calidad y vida útil de alimentos, valorización de descartes para el desarrollo de ingredientes y aditivos, y aplicación de tecnologías emergentes para la sostenibilidad de los sistemas alimentarios.
A ello se suma una capacidad que desde ANID también se destacó durante el lanzamiento: la de traducir conocimiento en soluciones pertinentes para la industria. Nicole Ehrenfeld, subdirectora de Centros e Investigación Asociativa de la agencia, destacó que una de las fortalezas de CREAS ha sido “generar una confianza desde el sector productivo y construir un lenguaje capaz de conectar ciencia e industria, algo que no siempre resulta sencillo en el ecosistema de investigación y desarrollo. Ese atributo es parte de lo que explica el salto que hoy busca dar el centro”, detalló.
Esa hoja de ruta se expresa en 10 tecnologías propias de mayor impacto -y probadas a escala industrial- que hoy empujan esta nueva etapa. Entre ellas aparecen desarrollos para alimentos para mascotas elaborados con proteína obtenida del cultivo de larva de mosca soldado, un colorante natural tipo caramelo a partir de descartes de la industria de la nuez, pectinas obtenidas desde descartes de cítricos, ingredientes ricos en fibra insoluble desde subproductos del jugo de ciruela, y soluciones para optimizar el uso de conservantes y extender la vida útil en productos deshidratados y frutos secos de exportación como pasas, ciruelas y nueces.
“Las necesidades de la industria alimentaria han ido cambiando con el tiempo, y nosotros también hemos ido evolucionando junto con esos desafíos. Hoy trabajamos en temas vinculados a la sostenibilidad y escalamiento, apoyados por infraestructura especializada y un equipo técnico que nos permite avanzar desde etapas de desarrollo y validación hacia soluciones con mayores posibilidades de implementación”, plantea Alejandro Osses, gerente de CREAS. A su juicio, ese tránsito “desde lo piloto a lo industrial” marca hoy una parte importante del trabajo del centro.
DEL LABORATORIO A SOLUCIONES CON APLICACIÓN REAL
La nueva etapa también se sostiene sobre una trayectoria concreta. CREAS cuenta con 35 profesionales, entre ellos siete investigadores con grado de doctor, nueve ingenieros de desarrollo y cuatro gestores tecnológicos. A eso se suman cuatro patentes, dos plantas piloto, más de 150 prototipos alimentarios desarrollados y más de 40 productos comercializándose, especialmente en el mundo emprendedor. Con ese respaldo, el centro ya opera con alcance nacional, con proyectos ejecutados desde Arica a Puerto Williams, y esta nueva fase apunta a consolidar aún más esa proyección en respuesta a los desafíos del sector alimentario.
Durante el lanzamiento, la mirada del sector productivo también estuvo presente. Carolina Pizarro, gerenta de Sustentabilidad de AB Chile, asociación que reúne a empresas de alimentos y bebidas del país, señaló que la pérdida y el desperdicio de alimentos son hoy un tema crucial para la industria, y planteó la necesidad de contar con alternativas para aprovechar subproductos o residuos e incorporarlos nuevamente en cadenas de valor. En esa misma línea, recalcó que las decisiones del sector deben tener un sustento robusto en ciencia y tecnología, precisamente uno de los ámbitos en que CREAS busca seguir aportando en esta nueva etapa.
Con este nuevo ciclo, el desafío del centro no es solo seguir desarrollando tecnologías, sino empujar su maduración, transferencia y llegada efectiva a empresas, emprendimientos y asociaciones del sector alimentario, además de generar una oferta tecnológica disponible para todo el sector alimentario. En un escenario marcado por el cambio climático, la presión por producir de manera más sostenible y la necesidad de aprovechar mejor los recursos, la apuesta del centro es que la ciencia aplicada deje de quedarse en el laboratorio y se convierta cada vez más en soluciones concretas para una industria que necesita innovar con mayor rapidez y profundidad



































