Hernán Cañón Director Magíster de Bienestar Animal y Etología Aplicada Universidad de Las Américas
Desde una perspectiva de sostenibilidad, la producción avícola de huevos y carne es considerada una de las formas más eficiente de convertir alimento vegetal en proteína animal de buena calidad biológica para los humanos. Los estudios comparativos globales muestran que, entre las especies productoras de alimento, los pollos y gallinas tienen las mejores tasas de conversión alimenticia (requieren entre 1,6 a 2,0 kilos de alimento para subir 1 kilo de peso), muy por encima de porcinos (tasas de conversión de 2,5 a 3) y rumiantes (tasas de conversión de 6 a 10).
Esto permite reducir el uso de cultivos vegetales, consumo de agua y cantidad de suelo por unidad de proteína producida. Además, la industria avícola emite una menor cantidad de gases de efecto invernadero por kilogramo de proteína comestible, ya que las aves no producen metano entérico y tienen ciclos productivos cortos. Los huevos, en particular, son uno de los alimentos de origen animal más completos nutricionalmente para la población humana, con proteínas de alto valor biológico, lípidos funcionales, vitaminas y minerales esenciales, producidos con una huella ambiental baja.
Los estudios recientes señalan que la producción avícola puede adaptarse con facilidad a estrategias de alimentación circular (uso de subproductos vegetales y residuos agroindustriales), lo que mejora aún más la sostenibilidad de la producción frente a desafíos como el cambio climático actual. Todo esto posiciona a las gallinas como una especie central para garantizar la seguridad alimentaria futura en escenarios de limitación energética y ambiental.
Más aún, en el contexto de la exploración espacial, la evidencia científica sobre Sistemas de Soporte de Vida Bioregenerativos (BLSS) destaca que la supervivencia humana fuera de la Tierra dependerá de sistemas cerrados, altamente eficientes y con capacidad de reciclaje casi total. En este marco, varios análisis conceptuales dentro de la investigación en agricultura espacial señalan que los animales monogástricos pequeños, como las aves, son los candidatos más plausibles para este proyecto, debido a su bajo requerimiento de agua, alta eficiencia alimentaria, rápido retorno productivo (huevo y carne) y posibilidad de integración con cadenas de reciclaje de residuos orgánicos.
Las gallinas domésticas presentan capacidades cognitivas y emocionales complejas que sustentan su reconocimiento científico como animales sintientes. La evidencia científica acumulada muestra que poseen aprendizaje flexible, memoria espacial y social, razonamiento inferencial, control inhibitorio y habilidades numéricas básicas, además de comunicación social sofisticada y personalidades individuales. Estas aves experimentan emociones positivas y negativas, como miedo, frustración, anticipación, placer y estados de ansiedad, medibles mediante pruebas de sesgo cognitivo y conducta anticipatoria. No no solo procesan información de manera compleja, sino que sienten y valoran sus experiencias, lo que tiene implicancias directas para su bienestar, manejo productivo y consideración ética.































