Con la participación de estudiantes de liceos técnico-profesionales, representantes del Ministerio de Educación y servicios del Ministerio de Agricultura, se realizó en el Salón de INIA Intihuasi, en La Serena, el cierre del Programa de Adopción de Innovaciones “Estrategia para el escalamiento de biofábricas en la Región de Coquimbo”.
La iniciativa, apoyada por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y ejecutada por Bioinsumos Nativa SpA, en colaboración con INIA Intihuasi, tuvo como objetivo desarrollar estrategias para escalar la producción de biocontroladores en la región, considerando capacidades existentes, brechas, fortalezas y la demanda actual y proyectada de agricultores y agricultoras del territorio.
Al respecto, la representante regional de FIA en Coquimbo, Wanda García, señaló que “el Programa de Adopción de Innovaciones de FIA ha permitido acercar soluciones innovadoras a los territorios, fortaleciendo capacidades locales y demostrando que la colaboración entre instituciones públicas, sector privado, establecimientos educacionales y productores es fundamental para enfrentar los desafíos del presente y del futuro”.
Asimismo, agregó que “la experiencia de escalamiento de biofábricas en la Región de Coquimbo representa un ejemplo concreto de cómo la innovación puede transformarse en oportunidades para una agricultura más sostenible, resiliente y adaptada a nuestras condiciones agroclimáticas, contribuyendo además a la formación de nuevas generaciones comprometidas con el desarrollo del sector silvoagropecuario”, culminó.
El programa responde a una necesidad concreta del sector agrícola regional: contar con biocontroladores adaptados a las condiciones de Coquimbo, una zona marcada por la sequía, las altas temperaturas y particularidades de sus suelos. En ese contexto, el uso de especies y cepas nativas aparece como una alternativa para reducir riesgos, mejorar la adaptación en campo y complementar los planes de manejo frente a plagas y enfermedades.
Desde Bioinsumos Nativa SpA, el director de Investigación y Desarrollo, Eduardo Donoso, destacó la importancia de avanzar en este tipo de iniciativas desde una mirada territorial. “El trabajo con macroorganismos, con insectos, siempre requiere un nivel local, porque la logística de transporte es compleja. Que esto se realice con estudiantes tiene dos valores: permite generar una oferta que no existía en la región y entrega conocimientos a jóvenes que posteriormente se desempeñarán en el campo agrícola, facilitando el uso de esta tecnología”, sostuvo.
Donoso añadió que los controladores biológicos “llenan un espacio dentro de los planes de manejo donde actualmente no existen buenas alternativas. Permiten bajar la carga de insecticidas y, al mismo tiempo, generan una actividad económica que antes no existía en la región”.
La iniciativa se vincula con el trabajo desarrollado por INIA Intihuasi, que con apoyo del Gobierno Regional de Coquimbo instaló tres biofábricas piloto en establecimientos técnico-profesionales de las provincias de Elqui, Limarí y Choapa: la Escuela Familiar Agrícola Valle de Elqui, el Liceo Bicentenario Samuel Román Rojas de Combarbalá y el Liceo Polivalente Padre José Herde Pohler de Canela.
Estas biofábricas buscan formar técnicos agrícolas especializados en control biológico de plagas, generando capacidades locales y una oferta regional de agentes biocontroladores, especialmente para agricultores del rubro hortofrutícola. Actualmente, los establecimientos gestionan estos espacios, con el desafío de masificar la producción, incorporar nuevas especies y cepas nativas, y avanzar hacia modelos de negocio que permitan su sustentabilidad futura.
Durante la jornada de cierre, se presentaron los principales resultados y aprendizajes del programa, junto con la experiencia educativa desarrollada en torno a las biofábricas escolares. Para las comunidades participantes, esta iniciativa también representa una oportunidad de aprendizaje y proyección profesional.
Así lo destacó Mariam Rivas, estudiante de tercero medio de la Escuela Familiar Agrícola Valle de Elqui, quien valoró el trabajo desarrollado en la biofábrica y la posibilidad de vincularse con distintas instituciones. “Me parece algo demasiado interesante, porque al estar en la biofábrica también tenemos que relacionarnos con más instituciones y aprender más. Siento que nos sirve para vincularnos con la vida adulta, entonces nos aporta harto”, comentó.
Desde FIA se destacó la importancia de articular el trabajo entre el mundo público, privado, educativo y productivo para promover la adopción efectiva de innovaciones que respondan a problemáticas reales del sector silvoagropecuario y la cadena agroalimentaria.
La actividad contó con la participación de representantes de servicios del Ministerio de Agricultura, entre ellos INIA Intihuasi y CONAF, además de representantes del Ministerio de Educación y comunidades educativas de la región.































