Las lluvias registradas durante los últimos días en el norte de Sinaloa están dando un respiro a los productores de ajonjolí. La humedad generada por las precipitaciones redujo de forma natural la presencia de la mosquita blanca, una de las plagas que más preocupa al sector, evitando daños sobre los cultivos en desarrollo y favoreciendo su crecimiento en una campaña marcada por una menor superficie sembrada.
El presidente de la Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle de El Carrizo, José Epifanio Machado Coronel, explicó que las condiciones climáticas han sido determinantes para mantener bajo control la plaga. Según indicó, hasta el momento no se han registrado afectaciones en las plantaciones de ajonjolí, un cultivo que este año depende principalmente de las lluvias debido a las restricciones de agua para riego.
La lluvia se convirtió en la mejor aliada contra la mosquita blanca
De acuerdo con el dirigente sanitario, las precipitaciones actuaron como un controlador natural de la mosquita blanca, reduciendo significativamente su incidencia sin que fuera necesario intensificar otras medidas de manejo.
Además del beneficio sanitario, las lluvias también aportaron humedad al suelo, favoreciendo el desarrollo de un cultivo establecido mayoritariamente bajo condiciones de temporal. El organismo destacó que el comportamiento del clima será determinante para sostener este escenario favorable durante las próximas semanas.
A pesar del buen estado fitosanitario, la superficie sembrada fue menor a la prevista. En el Valle de El Carrizo se establecieron alrededor de 1.200 hectáreas de ajonjolí, mientras que únicamente 907 hectáreas cuentan con permisos de siembra, una situación que también impacta en los recursos destinados a las campañas de prevención de plagas y enfermedades.
Menor interés de compra limitó la siembra del cultivo
Otro de los factores que condicionó la campaña fue la reducción de la demanda por parte de una empresa que habitualmente adquiere la cosecha de ajonjolí. La menor intención de compra restó previsibilidad al mercado, lo que llevó a muchos productores a reducir la superficie destinada al cultivo ante la incertidumbre sobre la comercialización.
Pese a ello, los productores implementaron prácticas agronómicas que fortalecieron el establecimiento del cultivo, entre ellas la incorporación de residuos de trigo al suelo, una técnica que ayuda a conservar la humedad y mejora las condiciones para alcanzar buenos rendimientos.
Si las lluvias continúan acompañando el desarrollo del ciclo agrícola, el ajonjolí podría cerrar la campaña con un buen desempeño sanitario, incluso en un año en el que la superficie sembrada quedó por debajo de las expectativas iniciales. La evolución del clima durante agosto será clave para consolidar ese escenario y sostener el potencial productivo del cultivo.
Fuente :Agroltam.



































