La compañía prevé exportar cerca de 2.500 toneladas durante 2026, en un escenario de demanda mundial sólida impulsada especialmente por China. Pero su gerente general advierte que ese impulso podría no ser permanente, y llama a la industria a usar esta ventana para invertir en demanda, mercados e innovación antes de un eventual ajuste.

Un escenario favorable para la industria de las ciruelas deshidratadas es el que observa Agrícola Siemel para la presente temporada, impulsado por una demanda internacional sólida y en expansión, especialmente desde China, en un contexto donde la oferta global se ha mantenido ajustada.

José Tomás Quezada, gerente general de Agrícola Siemel explica que la temporada comenzó con buenas señales para los exportadores chilenos. “Chile tuvo una producción estable y con nuestros clientes con bajos niveles de stock en sus bodegas; principalmente en Europa. Eso permitió una rápida apertura del mercado y un buen dinamismo comercial desde el inicio de la temporada”, afirma.

Agrícola Siemel es filial de Inversiones Siemel, sociedad anónima abierta en bolsa y relacionada al grupo Angelini, y cuenta con un negocio agrícola diversificado que incluye producción de ciruelas deshidratadas, almendras, cerezas, ganadería, quesos de oveja y aceite de oliva orgánico. 

La ciruela deshidratada continúa siendo el eje principal de su negocio agrícola. De las 550 hectáreas que poseen en la zona de Buin, 300 están plantadas de ciruelos. Además, cuentan con planta de proceso propia y una operación exportadora integrada.

Para 2026, Agrícola Siemel proyecta exportaciones cercanas a las 2.500 toneladas, resultado que refleja mejoras sostenidas en productividad y calidad.

“Hemos realizado un trabajo importante para mejorar calibres y rendimientos. Este año vimos los frutos de ese esfuerzo, logrando un calibre promedio de 60 unid/lb sin bajas en la producción por hectárea, esto nos permitió atender a nuestros clientes con un producto de uniforme y de calidad, muy valorado por los mercados internacionales”, destaca el ejecutivo.

Un buen momento, con fecha de vencimiento

Las perspectivas para el sector también se ven favorecidas por el fuerte crecimiento de la demanda china, que ha abierto espacio para que Chile y otros orígenes ganen protagonismo como exportadores.

“Lo que estamos viendo es una demanda mundial sólida, que crece particularmente desde China, en un contexto de oferta global ajustada. Eso ha beneficiado a Chile como origen, especialmente considerando que somos un exportador que depende de los mercados internacionales y no de un consumo interno significativo”, explica José Tomás Quezada.

Advierte, sí, que la relación con China no está exenta de riesgos de mediano plazo. Según estimaciones que maneja el sector, el gigante asiático ya produciría cerca de 27.000 toneladas secas propias y podría acercarse a las 50.000 toneladas hacia 2029, sobre una demanda interna que se calcula en torno a 80.000 toneladas. Esa brecha es hoy cubierta, en gran parte, por Chile y Uzbekistán.

“En nuez, China nos desplazó como segundo exportador mundial hace apenas unos años; en uva de mesa ya está a la par de Perú. Es difícil no ver un patrón ahí. Justamente por eso creo que el mejor momento para prepararnos es ahora, cuando el negocio va bien y tenemos holgura para hacerlo. Anticiparse en un momento de bonanza, y no esperar a que llegue el ajuste, habla de una industria madura y responsable”, explica el gerente general de Agrícola Siemel.

En ese contexto de oportunidad transitoria, el ejecutivo advierte que uno de los principales desafíos de largo plazo para la industria es impulsar el consumo entre los consumidores más jóvenes.

“La demanda mundial se mantiene relativamente estable. Lo que vemos es que las generaciones más jóvenes consumen menos ciruelas que los segmentos de mayor edad. Ahí tenemos un desafío importante como industria”, sostiene.

A su juicio, las características nutricionales del producto deberían generar una mayor conexión con las nuevas generaciones. “Tenemos que mostrarles a los consumidores jóvenes todas las bondades de la ciruela. Es un producto saludable, alineado con las tendencias de bienestar y alimentación consciente que ellos están buscando hoy. Debemos lograr que lo incorporen a sus hábitos de consumo”, señala.

El ejecutivo agrega que el actual contexto favorable es, precisamente, la mejor oportunidad para invertir en promoción y desarrollo de mercado, justo porque hoy existe la holgura para hacerlo bien.

“Estamos en un buen momento en términos de precios, oferta y demanda. Por eso es clave invertir en marketing y promoción, en abrir nuevos mercados y en desarrollar el consumo, para llegar mejor preparados cuando el ciclo cambie y este esfuerzo debe venir desde todos los actores de la cadena”, afirma.

Innovación para responder a los mercados

Finalmente, el gerente general de Agrícola Siemel subraya que la competitividad futura de la industria dependerá también de su capacidad de innovación y adaptación a las nuevas exigencias de los consumidores.

“En el tema de conocer qué es lo que quiere el cliente, requerimos un desarrollo en la parte industrial. Por ejemplo, hay una discusión en Europa respecto del uso de sorbato de potasio y cuáles son sus límites. Hoy, toda la industria opera con unos límites establecidos por los mercados, pero el cliente exige productos más sanos. Ahí hay un desafío en I&D para toda la industria, incluido Chile, en buscar alternativas productivas que permitan ofrecer una ciruela sin sorbato de potasio, manteniendo los estándares de calidad e inocuidad”, dice.

Por lo tanto, concluye, tenemos que seguir investigando, innovando y entendiendo qué es lo que quiere el cliente. “La industria debe evolucionar constantemente para mantenerse a la vanguardia de lo que el cliente quiere con el producto y, asimismo, hacer los cambios antes de lo que exija la normativa”.

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Equipo Prensa
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