- Los equipos audiovisuales, adquiridos por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas serán utilizados por CONAF para dar continuidad al Programa Nacional de Fotomonitoreo, que actualmente opera en 35 áreas protegidas de las 16 regiones del país.
En el marco del proceso de integración institucional que se concretará en marzo de 2027, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y la Corporación Nacional Forestal (CONAF) acordaran un comodato que permitirá sumar 230 nuevas cámaras trampa al monitoreo de fauna silvestre en las áreas protegidas del país.
Las cámaras fueron adquiridas por el Servicio y representan una inversión de más de $45 millones. A través del acuerdo, CONAF las destinará al Programa Nacional de Fotomonitoreo de fauna silvestre y sus amenazas, mientras continúe administrando las áreas protegidas que posteriormente se integrarán al Servicio y al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).
La decisión busca que el nuevo equipamiento comience a generar información desde ahora y, al mismo tiempo, asegurar la continuidad de uno de los principales programas de seguimiento de fauna que se desarrolla actualmente en las áreas protegidas del Estado.
Tomás Saratscheff, director nacional del Servicio, valoró esta colaboración: «Estas 230 cámaras trampa son una contribución concreta a la conservación y al conocimiento de la fauna que habita nuestras áreas protegidas. Al ponerlas a disposición de CONAF, damos continuidad al Programa Nacional de Fotomonitoreo y avanzamos de manera coordinada en este proceso institucional, reconociendo además la experiencia y las capacidades profesionales que CONAF ha construido durante años en esta materia”.
En esa línea, la directora ejecutiva de CONAF, Aída Baldini, destacó que la corporación inició en 2016 el fotomonitoreo, con una metodología estandarizada aplicable a todas las unidades del país, como un programa unificado y centrado en los grandes mamíferos como objetos de conservación y sus amenazas: «Ya contamos con 1.000 cámaras, que se van instalando por periodos específicos en 2.000 puntos de muestreo establecidos en 35 áreas protegidas en el país. Este trabajo es maravilloso, porque nos permite conocer nuestra fauna en su ambiente natural, sin intervenir en sus comportamientos, y generar evidencia para tomar mejores decisiones de conservación”.
Una red de monitoreo desde las 16 regiones
El Programa Nacional de Fotomonitoreo, liderado por CONAF, funciona mediante estaciones de cámaras trampa instaladas bajo un diseño de muestreo estandarizado. Actualmente abarca 32% de las áreas protegidas distribuidas en las 16 regiones del país y contempla campañas anuales desarrolladas por guardaparques y equipos técnicos regionales.
Las cámaras permiten obtener registros periódicos, comparables y georreferenciados sobre la presencia, distribución y frecuencia de detección de vertebrados terrestres, con especial atención a especies que se encuentran en categorías de conservación.
El sistema también permite detectar fauna exótica invasora y registrar actividades humanas no autorizadas al interior de las áreas protegidas, lo que generará generando antecedentes que pueden ser utilizados para orientar decisiones de manejo, evaluar la efectividad de las medidas de conservación y construir indicadores sobre el estado de la biodiversidad.
Los registros obtenidos son procesados y centralizados en una plataforma institucional de fotomonitoreo y disponibles para la ciudadanía en el sitio fotomonitoreo.cl, permitiendo mantener la trazabilidad de una serie de datos que se desarrolla de manera continua desde 2017.
Tecnología para conocer y proteger la fauna
Las 230 unidades corresponden a cámaras trampa nuevas, y que se sumarán a las 1.000 que ya posee CONAF, cuentan con una tecnología que permite registrar fauna de manera remota y con una intervención mínima sobre los animales, incluyendo especies de hábitos nocturnos o difíciles de observar directamente.
En este período, mantener funcionando los sistemas de monitoreo resulta especialmente relevante, ya que permite conservar series históricas de información, evitar interrupciones en la toma de datos y asegurar que el conocimiento acumulado por CONAF, sus guardaparques y equipos técnicos continúe disponible para la futura gestión del SINAP.
Así, el nuevo equipamiento permitirá que el proceso de transición institucional mantenga el conocimiento de las especies que habitan las áreas protegidas, cómo utilizan estos territorios y qué amenazas están enfrentando, una línea de trabajo fundamental para la conservación.



































