Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), con apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), desarrolló durante cuatro años una alternativa para valorizar residuos agroindustriales y avanzar hacia soluciones más sostenibles en el envasado de alimentos. Contó con la colaboración de las empresas Top Color, Ultra y COSEVEL, además del respaldo de la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (Vriic) de la Usach.
El proyecto de I+D+i, orientado a la revalorización de subproductos de palta para la formulación de bioenvases, presentó sus principales avances el 28 de agosto en su evento de cierre.
La Dra. Paula Zapata, coordinadora principal de la iniciativa, señaló: “Logramos desarrollar un prototipo de packaging que, tras ser sometido a pruebas de laboratorio y comparado con materiales convencionales, demostró propiedades adecuadas para el envasado de productos secos como tomates, champiñones, nueces y otros similares”.
Esperanza Garrido, representante regional de FIA en las regiones Metropolitana y Valparaíso, expresó que “este proyecto refleja cómo la innovación permite transformar un residuo de la agroindustria de la palta en una nueva materia prima para desarrollar materiales destinados al envasado de alimentos”.
Por su parte, Florence Pelissou, ejecutiva de Innovación Agraria de FIA, resaltó: “la importancia de que la industria del packaging pueda “contar con alternativas más sustentables frente a los envases plásticos de un solo uso, combinando la valorización de subproductos agroindustriales con un enfoque de economía circular”.
INNOVACIÓN PARA VALORIZAR RESIDUOS AGROINDUSTRIALES
La iniciativa surgió para abordar el desafío de la sostenibilidad de los envases de alimentos, ante el hecho de que materiales como el polipropileno, polietileno y poliestireno expandido pueden tardar décadas en degradarse.
Frente a esta problemática, el proyecto propuso desarrollar un bioenvase de un solo uso a partir de residuos agroindustriales (cáscaras y cuescos de palta), buscando además que, después de su utilización, estos recipientes pudieran ser incorporados a procesos de compostaje.
Durante la investigación, el equipo avanzó desde la obtención y caracterización del almidón del cuesco y la celulosa de la cáscara de palta, pasando por el desarrollo del biopolímero y la elaboración de prototipos a escala de laboratorio, hasta llegar a la fabricación de envases tipo clamshell funcionales con el apoyo de sus asociados.
Según explicó la coordinadora de la iniciativa, los envases tipo clamshell gestionan alrededor de 17.587 toneladas de PET al año. En este contexto, el desarrollo de biopolímeros locales representa una oportunidad para disminuir los residuos plásticos y adquiere especial relevancia frente a las nuevas regulaciones en materia de residuos y plásticos de un solo uso, entre ellas la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP).
PROYECCIONES Y DESAFIOS
La Dra. Paula Zapata explicó que “uno de los principales desafíos es robustecer la tecnología para incorporar productos con mayor humedad y avanzar hacia aplicaciones vinculadas al servicio de alimentos y el delivery”.



































