Con una temporada que alcanzó 6.500 toneladas de materia prima ingresada a planta, la compañía proyecta mantener sus niveles de producción y profundizar una estrategia basada en la diversificación de mercados, el desarrollo del canal retail y mayores inversiones en capacidad de deshidratación. Para Bruno Ceroni, gerente general de Goodvalley, el desafío de la industria está cada vez más ligado a producir una fruta de mayor calidad y con menos aditivos.

Goodvalley atraviesa una nueva etapa con buenas perspectivas para el negocio de las ciruelas secas. La compañía cerró la última temporada con 6.500 toneladas de fruta ingresada a planta, cumpliendo las expectativas que se había planteado, en un entorno de mercados estables tanto en demanda como en precios.

“Estamos viviendo un año tranquilo, con buenas proyecciones”, señala Bruno Ceroni, gerente general de Goodvalley, cargo que ocupa desde hace algunos meses.

Advierte eso sí, que buena parte de las expectativas para la próxima cosecha estarán condicionadas por el comportamiento climático que se dé en el corto plazo.

En efecto, se ha señalado que estaríamos ante una primavera posiblemente lluviosa, lo cual genera algo de incertidumbre en la industria y, en el caso de Goodvalley, se muestra un adelanto de aproximadamente cinco días en el desarrollo de los campos. Si las condiciones climáticas se mantienen dentro de parámetros normales, la compañía espera una cosecha en línea con los volúmenes que ha venido produciendo en los últimos años.

Diversificar para reducir riesgos

Más allá de las variables propias de cada temporada, Goodvalley ha definido una estrategia de largo plazo que busca reducir su exposición a los vaivenes de los mercados internacionales.

La compañía actualmente exporta a los cinco continentes y ha optado por mantener un portafolio de mercados balanceado, con aproximadamente un 30% de sus ventas en Asia, 40% en Europa y alrededor de 30% en América. Esta diversificación es especialmente relevante en un escenario donde algunos mercados pueden experimentar crecimientos, pero también cambios repentinos.

La lógica detrás de esta estrategia es construir relaciones comerciales de largo plazo y contar con una cartera suficientemente diversificada para enfrentar los cambios económicos y comerciales globales.

La diversificación no se limita a los mercados. Durante el último año, Goodvalley también incorporó una línea orientada al retail, ampliando su oferta desde la fruta a granel hacia formatos envasados. “Eso también te ayuda a diversificarte y ya no dependes solo del mercado commodity”, explica Ceroni.

La apuesta responde a una mirada de largo plazo: mientras los precios de los commodities pueden experimentar fluctuaciones importantes, el negocio retail permite desarrollar relaciones y formatos más estables.

Más calidad y menos aditivos

Otro de los grandes desafíos se da en el uso de preservantes.

La compañía participa activamente en los comités técnicos, de plantas y comerciales de la industria, y está trabajando particularmente en alternativas vinculadas al uso de preservantes, frente a una tendencia internacional que apunta a reducir sus niveles.

Ceroni explica que, si bien estas exigencias todavía no necesariamente corresponden a una regulación general de todos los mercados, algunos clientes ya están solicitando niveles más bajos y, en determinados casos, productos sin preservantes. En Asia, señala, existe una demanda creciente por niveles de 500 ppb, frente a los 1.000 ppb mencionados como referencia para otros mercados.

Esta evolución plantea un desafío que, a juicio del ejecutivo, comienza mucho antes de que la fruta llegue a la planta: la calidad de la materia prima. Mientras menores sean los niveles de preservantes, mayor relevancia adquieren las condiciones en que se produce, cosecha, recibe y procesa la fruta.

En este escenario, Goodvalley está llevando adelante una importante expansión de su capacidad de deshidratación:

La compañía trabaja para completar 80 túneles de secado (a enero de 2027), con una capacidad que, según explica Ceroni, permitirá procesar importantes volúmenes de fruta fresca y, al mismo tiempo, mejorar la homogeneidad y calidad del producto final. Además, la empresa proyecta sumar otros 20 túneles en una segunda etapa, con el objetivo de alcanzar 100 túneles de secado en aproximadamente dos años.

De concretarse esta expansión, Goodvalley se situaría con una de las mayores capacidades de deshidratación de este tipo en el mundo. La dimensión de esta infraestructura permitiría incluso procesar más de 20.000 toneladas de fruta fresca en una temporada, según las estimaciones planteadas por el ejecutivo.

Pero más que una carrera por volumen, la inversión responde a una transformación en las exigencias del mercado. “Hoy día el mundo va buscando un producto de mayor calidad y menos ingredientes”, dice. Para lograrlo, agrega, es necesario avanzar hacia una materia prima más estandarizada y homogénea, capaz de entregar un producto final con mejores características y mayor estabilidad.

Diversificar destinos, incorporar formatos retail, reducir la dependencia del commodity y aumentar la capacidad de procesamiento forman parte de una misma estrategia: construir un negocio menos expuesto a los ciclos y más preparado para las nuevas exigencias de calidad.

Fuente: Chile Prunes

Agreganos como fuente preferida en Google
Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Innova