• Un ensayo apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), evaluó cuatro alternativas de alimentación para terneros, con ganancias de peso de hasta 700 gramos diarios en los animales suplementados con orujo cervecero.

La investigación se enmarca dentro del proyecto “Orujo de cebada: Estrategias de conservación e inclusión de un residuo cervecero para alimentación ganadera en la región de Aysén” y comparó cuatro tratamientos: un grupo control, alimentado solo con bolo de alfalfa; dos tratamientos que incorporaron orujo cervecero en forma de ensilaje y pellet, junto con bolo de alfalfa y fardo de pradera; y un cuarto tratamiento con concentrado comercial, bolo de alfalfa y fardo de pradera.

Los resultados del ensayo, que se extendió por 40 días, mostraron una ganancia diaria de peso de 700 gramos en los terneros alimentados con pellet de orujo y de 490 gramos en aquellos que recibieron ensilaje. En el grupo suplementado con concentrado comercial, la ganancia alcanzó los 370 gramos diarios, mientras que los animales del tratamiento control registraron cerca de 200 gramos al día.

Leonardo Russo, representante regional de FIA en Aysén, destacó que la iniciativa busca validar el aprovechamiento del orujo cervecero en la alimentación animal.

“La idea de este proyecto era poder validar este subproducto de la industria de la cerveza y utilizarlo en la ganadería. La principal ventaja y la razón por la que lo estamos conservando es que la gran cantidad de orujo que se produce se genera durante el periodo estival, es decir, en verano. Sin embargo, nuestra principal falta de alimento se produce en invierno. Entonces, estos métodos de conservación nos van a permitir utilizar este subproducto de la industria cervecera en la alimentación animal, generando circularidad”, señaló.

José Daza, investigador de INIA, explicó que el objetivo es generar información para evaluar el uso de este subproducto como alternativa a los concentrados comerciales. “Nuestra idea es generar este piloto de información para que el orujo a nivel nacional sea una alternativa de valor y pueda competir con los concentrados comerciales, que acá en la región son bastante costosos”, explicó.

Por su parte, la directora regional de INIA Tamel Aike, Camila Reyes, destacó la importancia de transferir estos resultados al sector productivo. “El conocimiento que generamos cobra valor cuando llega a los productores y se transforma en soluciones concretas para sus predios. Estos resultados ofrecen una alternativa para enfrentar el déficit de alimento invernal en los sistemas ganaderos de la zona sur del país, al aportar información sobre las estrategias de conservación, los niveles de inclusión en la dieta y los resultados productivos y económicos que se pueden alcanzar con ello”, señaló.

Los resultados se sistematizarán en un boletín técnico con información sobre las alternativas de conservación del orujo y orientaciones para su utilización en los predios.