Análisis de la temporada 2025/26 de cerezas
Marcada por un alto volumen de fruta temprana, una rápida caída de precios y un mercado chino más exigente y cauteloso; Felipe Henríquez, ‘trader’ de fruta en el mercado chino y representante para Sudamérica de la importadora Golden Frutas Import, desde su experiencia directa en el destino de la comercialización, entrega una lectura detallada sobre el comportamiento de las variedades, la presión logística y las proyecciones de cierre de la temporada que, de acuerdo a sus proyecciones, rondará los 112 millones de cajas. “Es una cifra relevante que desde el inicio marcó altas expectativas, especialmente en lo que respecta al comportamiento del mercado chino”, sostiene.
— Sin embargo, desde temprano se habló de dificultades en la comercialización. ¿Qué fue lo que ocurrió?
— La venta ha sido compleja desde el inicio. A esta altura ya se ha vendido cerca de un 50% a 60% de la fruta en China, pero con precios mucho más bajos de lo esperado. La fruta temprana normal (no la ultra temprana) dejó de moverse en rangos de US$5/kg o US$6/kg y pasó rápidamente a valores cercanos a US$3/kg o US$3,5/kg, lo que marca un cambio fuerte respecto a temporadas anteriores.
— ¿Y a qué se atribuye esta caída tan rápida en los precios?
— Principalmente a una sobreoferta muy temprana. Chile comenzó a exportar fruta antes de la segunda quincena de octubre, con partidas muy tempranas de El Huique, y luego vino una parte de las Brooks de Ovalle. Después partieron otras variedades. Todo eso fue el gran volumen del mes de octubre, concentrando una cantidad de fruta inusual, lo que generó una presión inmediata sobre los precios, especialmente en el canal aéreo.
— ¿La calidad de esa fruta temprana influyó en la respuesta del mercado?
— Absolutamente. La fruta muy temprana suele presentar menores niveles de firmeza, dulzor y color, y eso fue percibido de inmediato por los compradores. En el mercado aéreo, especialmente en China, los clientes son muy exigentes: quieren fruta firme, dulce, con buen color y que se vea fresca. Cuando esos factores no están, los reclamos aparecen de inmediato y el precio se ajusta a la baja. Hablando de los productos de ‘segundo orden’, como el whisky, por ejemplo, el consumidor está más ‘conservador’ en consumir este tipo de productos. Es decir, no existe esa lógica de ‘pagar cualquier precio por lo mejor’. Ahora el comprador quiere lo mejor, pero solo si realmente cumple con los estándares esperados. Además, estamos en una economía resentida después del Covid, contamos con un consumo más conservador y una mayor tendencia a negociar precios.
— ¿Influye también el momento del año en que llega esta fruta?
— Mucho. En esa época del año no existe una demanda natural alta por cerezas en China, porque todavía se está cerrando la temporada de Canadá y Estados Unidos. Entonces, lo que ocurrió esta temporada es que arribó mucha fruta chilena temprana, en un momento en que el mercado aún no está preparado para absorberla con fuerza.
FRUTA TEMPRANA A ESPAÑA, TAILANDIA Y OTROS DESTINOS DE ASIA
— Frente al rechazo de algunas variedades en China, ¿qué estrategia siguieron?
— Cuando vimos que China no estaba aceptando bien algunas variedades, comenzamos a enviarlas a otros mercados, como España, Tailandia y distintos destinos en Asia. En esos mercados la fruta se movió, pero ocurrió algo similar, dado que también fue cuestionada por falta de color y firmeza. Los precios fueron aceptables, pero claramente inferiores a lo que se esperaba para ese tipo de fruta.
— ¿Qué precios se lograron en esos envíos alternativos?
— La fruta enviada por vía aérea logró retornos al productor en un rango de US$4/kg a US$4,5/kg. Son valores que permiten vender, pero que están lejos de los US$7/kg u US$8/kg que se podrían haber alcanzado en temporadas normales para esa misma fecha. En el caso de Europa, si bien los precios de venta son más bajos que en Asia, también el costo de transporte es menor, lo que en algunos casos permitió sostener operaciones puntuales. Aun así, no fue posible enviar mayores volúmenes por vía aérea, porque, en términos generales, los márgenes no daban.
— ¿El costo del transporte agravó este escenario?
— Sí, y de forma importante. El flete aéreo estuvo extremadamente caro, llegando a valores cercanos a los US$6/kg, cuando hace tres o cuatro años se ubicaba entre US$4,8 y US$5,1/kg. Eso representa un aumento de más de un 20%, justo en un momento en que los precios de venta estaban cayendo, lo que terminó por estrechar aún más los márgenes y limitar la capacidad de reacción de los exportadores.
— Y luego vino la temporada marítima. ¿Qué ocurrió en esa etapa?
— Se repitió prácticamente el mismo fenómeno. Como el aéreo cayó tan rápido, se optó por cargar mucha fruta temprana por vía marítima. A eso se sumó que varias zonas estuvieron bajo cuarentena, lo que obligó a enviar fruta al barco que normalmente habría salido por avión. El resultado fue un volumen inusualmente alto: el primer barco, que en una temporada normal lleva 150 o 200 contenedores, salió con cerca de 480, y en pocos días se acumularon alrededor de 1.000 contenedores arribando a China en la segunda semana de diciembre.
— ¿Cómo reaccionó el mercado chino frente a ese volumen?
— China es prácticamente el único mercado capaz de absorber volúmenes tan grandes sin colapsar completamente, pero aun así los precios bajaron rápido. Hubo una caída fuerte desde mediados de diciembre, un pequeño valle a comienzos de enero y luego una leve recuperación cuando se produjo un desfase en la llegada de barcos grandes. Sin embargo, hoy los precios están a la baja.
— ¿Qué se espera para lo que resta de la temporada?
— Hoy vemos un escenario más complejo de lo que proyectábamos. El precio ha ido bajando y el movimiento en el mercado se ha reducido. Hasta el 15 de enero esperábamos una tendencia más positiva, apoyada principalmente en la fruta tardía, especialmente desde Chimbarongo hacia el sur, que tuvo un desarrollo más normal y logró diferenciarse claramente de la fruta temprana. Sin embargo, lo que ocurrió fue una estabilización de los precios y luego una baja paulatina y gradual. En este momento, estamos en uno de los precios más bajos de la industria en muchos años; con mucho volumen y poco movimiento. Hay bastante fruta disponible y, de hecho, en China se está guardando fruta, a la espera de una eventual reactivación del mercado. Si bien se espera que el mercado esté cerca de alcanzar su ‘bottom price’, no existe certeza de que este punto ya se haya tocado ni de cuándo ocurrirá el punto de inflexión. Lo que hoy esperan los productores y exportadores chilenos es justamente ese momento en que aumente la velocidad de movimiento de la fruta y que eso conlleve a una mejora en precios. Si bien hay algo menos de volumen, no es una diferencia tan significativa respecto de las estimaciones finales, que podrían cerrar entre 112 y 115 millones de cajas, e incluso seguir aumentando. En ese contexto, el escenario actual es más pesimista de lo que se pensaba inicialmente.
‘VERANITO DE SAN JUAN’ PARA LOS PRODUCTORES DEL SUR
— ¿Cómo les ha ido a los productores de esas zonas tardías?
— En un momento se pensó que para ellos podía darse algo parecido a un ‘veranito de San Juan’. Hubo compras de fruta en firme, incluso por parte de exportadoras con capital chino, en rangos que iban desde US$2,5/kg a US$3,5/kg, y algunas partidas puntuales cercanas a los US$4/kg, algo que el sur no veía hace siete u ocho años. Sin embargo, ese escenario quedó sujeto a una expectativa que finalmente no se consolidó, porque la inflexión que se esperaba hacia el 15 de enero no ocurrió. Hoy el panorama sigue marcado por precios bajos en las tres etapas de la temporada, lo que abre una incertidumbre mayor hacia adelante. Y ahí surge una pregunta clave de cara al próximo año: qué va a pasar con la política de anticipos. El comprador chino cada vez opera con criterios más ajustados, y no está claro si va a existir suficiente capital de anticipo para partir la temporada como antes, o si finalmente serán solo los actores más grandes, con mayor flujo de caja, los que puedan sostener la operación, dejando en una posición más compleja a los importadores pequeños y medianos, que cuentan con menos respaldo financiero y enfrentan condiciones más exigentes que los grandes exportadores.
— Volviendo a las variedades nuevas, ¿por qué cuesta tanto que se consoliden en China?
— Porque deben cumplir tres condiciones fundamentales: firmeza, dulzor y buen calibre, siendo la firmeza el factor más determinante. El problema es que muchas variedades nuevas tienen un desarrollo del fruto más corto y las condiciones climáticas de algunas zonas no son capaces de obtener esos tres factores que necesitamos. Son necesarias para competir, pero el gran problema está en el modelo comercial.
— Finalmente, ¿qué se puede esperar de las liquidaciones que llegarán en abril?
— Van a ser difíciles, especialmente para la fruta temprana. Hubo una menor producción por hectárea y precios considerablemente más bajos que en temporadas anteriores. Como comenté antes, en semanas donde históricamente se obtenían retornos de US$6/kg oUS$7/kg, hoy se proyectan valores en torno a los US$3/kg a US$3,5/kg, con casi la mitad del volumen. En el caso de los productores medianos, la situación aparece algo más estable, con una buena distribución de calibres, principalmente 2J y 3J, lo que ayuda a sostener los retornos. Sin embargo, a nivel general, las expectativas iniciales de la temporada no se cumplieron, y no se descarta que las liquidaciones terminen siendo incluso más bajas que las de la temporada pasada.
Fuente: Red Agrícola


































