La rentabilidad del cultivo del nogal en Euskadi está actualmente condicionada por la expansión de la mosca de la nuez (Rhagoletis completa), un insecto que daña la cáscara del fruto y reduce su valor comercial hasta límites extraordinariamente significativos. Con el fin de presentar soluciones para el sector, el centro tecnológico NEIKER y la Asociación de Desarrollo Rural de Añana organizan este jueves, en el Ayuntamiento de Lantarón (Álava), una jornada técnica dirigida a profesionales, administraciones y centros de gestión.

Esta plaga, detectada inicialmente en Norteamérica e introducida en Europa a través de Italia, se ha convertido en la principal preocupación fitosanitaria para los productores de nogal. Tras su entrada por Galicia, el insecto ha avanzado por la cornisa cantábrica hasta establecerse en Gipuzkoa y Bizkaia y con una presencia cada vez mayor en el territorio alavés. “El daño se produce cuando las larvas se alimentan de la cáscara verde del nogal, lo que provoca un oscurecimiento del fruto y dificulta su posterior pelado. Este deterioro afecta a la apariencia externa de la nuez y, en consecuencia, reduce significativamente el interés comercial del producto”, explica Amaia Ortiz, responsable del Departamento de Producción y Protección Vegetal del centro.

Para mitigar estos efectos, NEIKER lidera diversas investigaciones centradas en el desarrollo de técnicas de control integrado que permiten actuar en momentos clave del ciclo biológico del insecto, que transcurre mayoritariamente bajo tierra.

Durante el encuentro en Lantarón, se darán a conocer estrategias efectivas para reducir los daños, como el trampeo masivo con feromonas y otros atrayentes cebos, orientado a capturar a los ejemplares adultos antes de la puesta de huevos. Asimismo, se presentarán los avances en control biológico mediante el uso de microorganismos naturales en el suelo, como hongos, que actúan sobre las larvas para eliminarlas cuando la temperatura del terreno aumenta tras el invierno o cuando se reactiva el ciclo biológico al superar los 10°C, así como el uso de repelentes de aplicación foliar.

La aplicación de estas medidas resulta fundamental para profesionalizar un cultivo con un alto potencial de mercado. En Euskadi, el consumo de frutos secos supera los cuatro kilos por persona al año, y las nueces son el producto principal dentro de esta categoría. Pese a esta demanda, la producción local solo cubre el 20% de las necesidades del mercado. Actualmente, las estadísticas oficiales registran 147 hectáreas de nogal en Euskadi, y en constante aumento año tras año, gracias a la instalación en Álava de una unidad de poscosecha para su procesado, en Rivabellosa. “Esta discrepancia evidencia una gran presencia de cultivos dispersos vinculados al autoconsumo en caseríos, pero también un margen de profesionalización considerable para satisfacer la demanda local”, señala la investigadora del centro de investigación, dependiente del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco.

Para mejorar el rendimiento de las explotaciones, el centro tecnológico colabora con la ADR Añana en una finca experimental en Zambrana (Álava), donde se evalúa la adaptación de diferentes variedades ante los retos fitosanitarios y climáticos actuales. Todo este conocimiento generado en el campo se compartirá en la sesión del 26 de marzo, que contará con la intervención de especialistas de NEIKER y de las Diputaciones Forales de Bizkaia y Gipuzkoa, así como de otras comunidades autónomas. Además, incluirá la visión técnica de Viveros Galbis sobre resistencia varietal y las soluciones tecnológicas de empresas como Seipasa y SEDQ.

Fuente: Phytoma

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Equipo Prensa
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