La mayor concentración de invernaderos del mundo se levanta al sureste de España, en la provincia de Almería, donde el conocido coloquialmente como mar de plástico produce frutas y hortalizas que se venden en más de 50 países repartidos entre Europa, África, América y Asia.
El poderío hortofrutícola de la región almeriense se ha desarrollado de la mano de estas estructuras de plástico y metal que restan incertidumbre a la actividad de los agricultores.
Los invernaderos permiten que los cultivos gocen de unas condiciones de temperatura, humedad y luz óptimas para su crecimiento y maduración, lo que apoyado en un acceso al agua a capricho eleva la productividad de las cosechas.
Desde la implantación de esta tipología agrícola en Almería en la década de los 70 y su posterior boom en los 90 el territorio se ha convertido en una referencia internacional productiva, con el consecuente encarecimiento de las parcelas con estas instalaciones. El coste se sitúa en torno a los 500.000 euros por una hectárea de invernaderos en El Ejido, zona con mayor acumulación.
El aumento de la producción en diferentes cultivos y su gran valoración por todo el mundo hace pensar en los invernaderos como una de las mejores opciones en el campo; aunque tal y como recoge un informe sobre los costes de producción para del tomate rama elaborado por la Junta de Andalucía, sacar rendimiento a una hectárea de invernaderos conlleva una importante inversión.
Según los datos de la Junta de Andalucía, que analiza explotaciones en Níjar, Almería, Roquetas de Mar y El Ejido, trabajar una hectárea de tomate rama en invernadero tuvo un coste total de 80.049 euros en la campaña 2024/2025.
La partida con más peso es la mano de obra, que supone un 46 % de estos gastos (36.826 euros por hectárea), seguida de los insumos, 36 % (29.012 euros). La magnitud de estos dos desembolsos evidencia que, pese a las numerosas ventajas que ofrecen los invernaderos, la contratación de trabajadores y el uso de abonos, semillas, agua o energía son indispensables, añaden variables complejas de controlar en el negocio.
Loss servicios externos contratados suponen 3.369 euros por hectárea y, en conjunto, los costes directos suman 69.207 euros por hectárea; mientras que los costes indirectos alcanzan los 10.842 euros por hectárea. En este apartado se incluyen las amortizaciones, con 7.056 euros, las reparaciones y mantenimiento, con 1.364 euros, y los gastos generales y financieros, que ascienden a 2.422 euros por hectárea.
El elemento asociado a la producción que más incrementó su precio de un año para otro fue la electricidad, que levantó un 14 % después de encadenar bajadas durante dos campañas consecutivas. «Dicho incremento de la electricidad entre julio de 2024 y junio de 2025 se justifica principalmente por la retirada de las medidas fiscales excepcionales, como el regreso del IVA al 21% y la recuperación del Impuesto Especial sobre la Electricidad, que encarecieron directamente la factura final», precisa la Junta de Andalucía.
En contraposición, el gasto en carburantes se desplomó un 18,87 % al caer la cotización del barril de Brent por una menor demanda global, especialmente en China y Europa debido a la desaceleración económica, junto con una oferta récord de crudo proveniente de EE. UU. y Brasil.
El rendimiento medio en los invernaderos consultados es de 13 kilos de tomate rama por metro cuadrado, por lo que una hectárea habría producido unos 130.000 kilos en la campaña 2024/2025. El coste de producción final asciende a 0,62 euros por kilo de tomate y, según los datos ofrecidos por la Junta, el precio medio pagado en origen fue de 0,95 euros por kilo.
La diferencia entre el coste para obtener los tomates y la remuneración percibida por los mismos es de unos 0,33 euros por kilo, lo que en una explotación de una hectárea con 130.000 kilos dejaría un saldo favorable de 42.900 euros por campaña; sin embargo, esta suma no está exenta de más recortes, ya que –además del pago de los correspondientes impuestos– cabe destacar que el precio de referencia de 0,95 euros por kilo es el medio para la región, lo que no significa que los productores que obtengan una producción de 130.000 kilos de tomate rama sean capaces de dar salida a al fruto de su trabajo a ese valor.
Fuente: El debate – Manuel Yaben
































