En mayo, la Comisión Europea confirmó que Brasil dejaría de integrar la lista de países autorizados para exportar determinados animales destinados a la producción de alimentos y sus derivados al bloque comunitario. La decisión fue respaldada por los Estados miembros tras actualizar el listado de terceros países habilitados para abastecer al mercado europeo.
Brasil defiende su sistema sanitario y mantiene el diálogo técnico
El principal cuestionamiento de Bruselas está vinculado al cumplimiento de las normas europeas sobre el uso de antimicrobianos durante toda la vida productiva de los animales cuyos productos son exportados. Para permanecer en la lista de proveedores autorizados, la UE exige garantías oficiales de que estos requisitos se cumplen de manera integral.
Frente a este escenario, el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (Mapa) aseguró que las conversaciones técnicas con las autoridades europeas continúan y que, hasta el momento, la Comisión Europea no emitió una respuesta definitiva sobre la documentación presentada.
Según el organismo, Brasil no solicitó flexibilizar las normas sanitarias europeas, sino que aportó información destinada a demostrar que su sistema oficial de control cumple con los estándares exigidos por el bloque comunitario.
El ministerio también recordó que el país exporta productos de origen animal a más de 150 mercados internacionales, incluidos algunos de los más exigentes del mundo, lo que -afirma- refleja la credibilidad de su sistema de inspección sanitaria.
El mercado europeo acelera las compras mientras crece la incertidumbre
Las autoridades brasileñas sostienen que entregaron a la Comisión Europea una amplia documentación técnica sobre los mecanismos oficiales de inspección, trazabilidad, monitoreo y certificación aplicados en cada una de las cadenas productivas alcanzadas por la regulación europea.
De acuerdo con el gobierno, esa información demuestra que Brasil dispone de herramientas suficientes para verificar el cumplimiento de las exigencias sanitarias impuestas por la Unión Europea y reafirma su compromiso de continuar trabajando bajo criterios de ciencia, transparencia y cooperación internacional.
Mientras tanto, el mercado ya comenzó a anticiparse a un posible cambio en las condiciones comerciales. Un informe reciente de RaboResearch señala que las exportaciones brasileñas de carne hacia Europa se aceleraron antes de la eventual entrada en vigor del veto.
Brasil representa aproximadamente el 25% de las importaciones europeas de carne de pollo y otro 25% de las compras de carne vacuna. Durante el primer semestre de 2026, los envíos de pollo al bloque crecieron 53% interanual, mientras que las exportaciones de carne vacuna aumentaron 7% respecto del mismo período del año anterior.
El informe también señala que este incremento no solo respondería a la posibilidad de un veto, sino también a los incentivos generados por la implementación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que podría favorecer un mayor flujo de importaciones mientras persisten las negociaciones sanitarias entre ambas partes.